Colaboración por Frida María García
Después de escribir en cualquier superficie decidí tener un blog donde cuento de manera rosa todo lo que me pasa... y lo que no también. Enamorada del amor, de los días nublados, de las historias cotidianas. María Divina

Porque aunque en su momento me dejaron con el corazón roto y el rímel corrido, me dejaron historias. Buenas historias.

Esta es una forma de despedirme de una manera definitiva de esos recuerdos, fantasmas, sentimientos que todavía se asoman por aquí. Porque pueden pasar años, meses o el tiempo que tú quieras, pero en el momento menos esperado te das cuenta de que siguen por ahí.

La puerta está media abierta porque nunca aprendí cómo cerrarla, pensaba: »como ya no hablamos, pues ya fue, ahora a lo que sigue». Pero ahora traigo el chip de ver todo diferente a como lo veía.

Supe que no era suficiente, tenía que despedirme bien de todos ellos (aquí incluyo novios, chicos que me gustaron, ligues y todas sus ramas). Porque aunque en su momento me dejaron con el corazón roto y el rímel corrido, me dejaron historias… Permití querer, que me quieran. Y les agradezco por dejarme, no les culpo por nada; sé que varios me aguantaron siendo una drama emperatriz o sea una drama queen a la milésima potencia.

He dejado que sus fantasmas sigan viviendo en mi cabeza, aún en el rincón más oscuro yo sabía que estaban ahí, como en las películas cuando el fantasma del ex se le aparece a la protagonista cuando tiene una nueva conquista. Esta noche quiero despedirlos como se merecen, por medio de una carta, aunque muero por prender unas velas a la luz de la luna y hacerlo un poco más místico. 

Les agradezco todo lo que me aportaron, algunos me dejaron buena música, otros discos, les diría que también me dejaron cartas pero siendo una dramática en potencia les confieso que las quemé.

Algunos se pasaron de patanes, otros fue un wanna be patán y otro un chico malo que siempre me hará suspirar (esta es la última vez, lo prometo). Pero también tenían su lado bueno, me enseñaron a ver cosas con otro punto pero en ese momento mi terquedad no me permitía reconocerlo. No me hago la mala del cuento ni tampoco los culpo porque las cosas no resultaron como en su momento quería. Si me dejaron con el corazón roto fue para apapacharme, sentirme DIVINA, cantar a todo pulmón canciones de despecho y tener el pretexto perfecto para comerme un bote de helado.

No he tenido muchas relaciones, ni tampoco han sido muy largas pero siempre he dicho que las historias cortas también son intensas y el tiempo ahí es relativo. Por todo eso, por lo bueno, lo malo, lo no tan bueno, les agradezco, los quise mucho en su momento, me traían loca jajaja, pero es hora de cerrar esa puerta definitivamente y ver hacía adelante.

Sé que algunos tienen a alguien que los complementa. Me alegro de verdad por eso. Yo he canalizado mi amor al espacio donde escribo, el que amo con todas las fibras de mi ser. Cada uno me enseñó su forma de querer, su particular forma de demostrarlo, y aprendí también a que no se quiere de la misma manera dos veces, eso es parte del encanto que tiene todo esto.

Me despido no sin antes decirles: ¡Gracias! No pensé llegar a decir eso, pero me han llenado de buenas historias que están aquí plasmadas.