Colaboración por Larissa Alvarado
Estudiante de ciencias del lenguaje. Amante de la escritura. Romántica, detallista. Amante de la naturaleza.

No me cansé de ser yo quien te escribía primero.
No me cansé de ser yo, quien te describía cuánto te quería.

No me bastó escribirte cada día cuánto te quería, fuera o no correspondido ese sentimiento, mucho menos ese mensaje. Yo creí que hacía bien, pero no, me di cuenta que tengo una personalidad muy enigmática, a veces reservada, quizás soy una mujer de extremos e intensidad en sus sentimientos, eso hace que sea una mujer difícil de comprender, quizás para ti.

Y así fuiste desde el primer día que comenzamos a charlar, todo comenzó siendo nada al principio, pero me di cuenta que terminó de la misma forma, siendo nada, pero el sentimiento fue correspondido, de alguna u otra forma, fue invisible…  pero visible ante nuestro corazón.

No fui yo, quién deseaba alejarte de mi vida, fueron los hechos erróneos que cometimos.

Sabías que en mi corazón tenías un pequeño lugar…

Sabías que anhelaba tenerte a mi lado, sin importar el título que tendrías en mi vida, no me importaba si llegábamos a ser ancianos, o vernos casados con nuestras respectivas parejas, pero ese dolor que provocaste, no lo podía permitir quedarse más en mi vida, ni tenerlo presente en mis pensamientos, ante todo, en mis sueños.

Estaba consciente de lo que provocabas en mi corazón.

No podía tomar rienda a lo que pasada.

Mirar tu sonrisa, sentir esa mirada, preguntarte qué pasaba y tú solo decías nada.