Colaboración por Ky Lauren
Kimberlicious, amante de los animales, el fitness y los idiomas. Entrepeneur, escritora, bloguera, poeta, madre de dos chihuahuas, estudiante y soñadora. Ky Lauren Blog

Hazte el favor de amarte y no dejar que te pisoteen, por favor.

«Una mujer nunca debe olvidar que ella no necesita a nadie que no la necesite a ella». ¡Qué frase más cierta esta de Marilyn Monroe! O dígame usted, ¿qué sentido tiene estar con alguien que no lo quiere? Hasta donde yo sé, nadie se ha muerto de amor, y sí es posible sobrevivir a una desilusión.

A veces, y lo digo con certeza, nos llama la atención ese “algo” en una persona. Su mirada, su sonrisa, su personalidad, la forma en que se mueve o habla, su inteligencia, o más superficialmente, su físico. De eso se trata en realidad, vemos decenas de personas al día y muchas nos parecen aceptables según nuestros gustos, pero nada pasa. Vemos a un hombre guapo en la calle y nos llama la atención, lo admiramos por pocos segundos y después ni lo recordamos. El problema empieza cuando conocemos a alguien de vista o compartimos alguna actividad, lo vemos más seguido. Nos parece lindo o guapo, y ya. Nos atrae su intelecto. Una mirada y nos pone a pensar, a fantasear. Le hablamos o nos habla y hasta ahí llegamos.

Unos se enamoran a primera vista. En eso no creo, uno no se enamora así, usted sólo se siente muy atraído hacia esa persona, tanto que no puede dejar de pensar, imaginando su rostro, su mirada, su voz. Son sus hormonas. Acérquese. Lo reto. No tenga miedo, a todos nos pasa, venza su timidez, sólo no sea tan obvio. Al principio puede no ser del todo halagador. Si lo ignoran, no se rebaje. Inténtelo un par de veces, háblele, si usted nota que no hay afinidad, no hay nada que hacer. Probablemente él no piense que usted es bonita, ni siquiera le parece “pasable”. Eso duele, es confuso. Usted siga con su vida, a menos que quiera seguir insistiendo y exponiéndose al rechazo. No sea masoquista. Usted vale mucho.

Todos los hombres buscan características diferentes, o mejor dicho, todos buscan lo mismo. Aunque ni ellos se lo creen, esa banal idea, sólo necesitan una mujer guapa que mantenga contento a su pequeño amigo, a su ego de “macho” y a sus hormonas. ¿Usted se cree ese cuento? Yo no, ni que no fueran humanos. Ahí los ve usted llorando cuando pelean o terminan con la que les quita el sueño. Ellos quieren sexo, ¿quién no?, pero también quieren amor, quieren una compañera, una amiga. Necesitan hablar, mucho menos que nosotras por supuesto. Quieren protegerla, quieren amarla, quieren sentir que alguien los necesita. Es biología.

Tal vez él o ella no le da señales, usted puede acercarse igual, sin hacerle pensar que quiere algo más que hablarle por casualidad o espontaneidad. Si es amable puede hablarle con más frecuencia. Ahora sí, cuando se sienta más en confianza suelte la bomba. Envíe señales o dígaselo. Si lo conoció mejor y ya no le interesa, pues es simple, deje las cosas así. Si alguien más lo cautivó, manos a la obra. Muera en el intento. ¡Ojala yo muriera en el intento más seguido! Aunque, debo decir que es duro darle tantos golpes a la autoestima. Es mejor pensarlo un poco. Generalmente ni nosotros estamos seguros de lo queremos.

Si prefiere no arriesgarse tanto, pueden ser amigos un tiempo y conocerse, puede que su personalidad y su físico hagan el balance perfecto para él. Lo ha logrado. Él se ha enamorado. La necesita. Usted sólo disfrute la belleza que hay en conocer a otro ser vivo y construir una relación satisfactoria para ambos. Ámelo. Conózcalo. Si no se hubiera animado, ahí estaría usted conformada con verlo aunque fuera de largo. Si le hubiera dado miedo, que lo tuvo, y no se hubiera opuesto con fuerza y valentía a ese pensamiento torturador, no estarían juntos. Imagínese, pasan años y usted no hizo nada, siempre preguntándose lo que habría pasado. ¡Qué pereza! ¡Qué tortura!

Un día escuché a un individuo por ahí decir: “es bonita, nada más”. Cuando lo escuché, lo mire y me dio risa. Primero porque al decirlo, rebajó a la mujer de la que hablaba a una cosa, despreciando a la persona. Segundo, porque no le pareció suficiente que fuera bonita, ¿qué más quería?, probablemente pensaba en su revista de Playboy, si es que la puede comprar. Tercero, sin ánimos de ofender, el muchacho era menos que bonito. Debería estar agradecido si alguien se interesa en él, no por su físico, sino por su manera de expresarse.

Otro día escuché a un amigo hablar de una compañera, decía: “está guapa”. Y luego pensé, es nuestro derecho expresarnos libremente, puede decir lo que piensa de quien quiera. Lo dijo en un tono condescendiente, como si le pareciera pasable. Y pensé, eso lo hacemos todos. Juzgamos sin saber, decimos lo que pensamos sin conocer a la persona. Es guapa. Es guapo. ¿Y qué más? ¿Qué hace? ¿Qué le gusta? Todos somos diferentes. La belleza es efímera. No la belleza en su todo. Me refiero a la belleza que la sociedad nos ha hecho creer es la importante, la física.

Me gusta pensar que alguien bello es alguien que me atrae, no porque sea el hombre más guapo del mundo y cumpla con ciertos parámetros sociales, sino porque a su manera me atrae. Es único. Su exterior y su interior crean un equilibrio perfecto, por lo menos para mí.

Así que no se complique. No necesite a alguien que no lo necesite. Si no lo necesitan quiere decir que esa persona no pregunta por usted, no le da los buenos días ni las buenas noches, no se acuerda de fechas importantes, no le hacen falta sus labios ni su piel, no desea estar con usted en momentos importantes, en fin, no le nace compartir su vida. Usted merece una experiencia hermosa, dure lo que dure. Hágase el favor de amarse y no depender de nadie. Usted es bella y poderosa. Es fuerte y sensible a la vez. Cuando alguien la necesite sinceramente, será su decisión necesitarlo también. No se sabotee. Cierre sus ojos y recuerde lo que siente cuando está con esa persona. ¿Se siente feliz, amada? No hay más que decir. Déjese necesitar.