Quiero agradecerte muchas cosas antes de que me dejaras hecha pedazos.

Hola, hace tiempo que no hablamos, así que he decidido escribirte esta carta que tal vez nunca recibas y que nadie nunca lea, pero me desahoga hacerla y creo que de esta forma por fin podré desprenderme de ti. Porque sí, esa es la primera cosa que no he podido decirte y es que de una vez por todas quiero sacarte de mi mente, no hago nada más que pensar en ti, de todo lo que vivimos y nos faltó vivir, de tu forma de hablar, de tu forma de ser conmigo y con los demás.

Segundo, quiero confesarte que jamás he entendido cómo eres, y si que me encanta, pero no lo entiendo. Eres tan extraño, me ves y me hablas hermoso, estoy lejos y me confiesas todo, pero cuando vuelvo y tienes la oportunidad de tu vida de estar conmigo, como según tú “siempre habías querido”, de repente dejas de hablarme, de contestarme, e inclusive he llegado a pensar que has dejado de quererme, por qué eso es lo que haces, me ilusionas y luego me dejas hecha pedazos.

He intentado dejar mis sentimientos por ti a un lado pero se me hace imposible, y es que me marcaste tanto que he llegado a pensar que es un simple y vano sentimiento de amor platónico que nunca fue y que nunca será.

Por último, amor de mi vida que nunca fue, quiero agradecerte muchas cosas, me enseñaste el tipo de persona que quiero para mi vida, alguien no como tú, pero algo como tu pasado si, alguien que me haga sentir querida, alguien que me haga sonreír a cada minuto que hablamos, o con un simple texto en las mañanas. Gracias por motivarme ahora a mejorar, no por ti, sino por mí, para sentirme amada por mi misma, para ser yo misma quien me salve de este sentimiento de soledad al que he entrado. Gracias y hasta nunca.