Por Colaboradores
7 noviembre, 2017

Es una linda historia, pero no llorarás ni te enamorarás.

Todos conocemos a Andy Serkis por su rol de Gollum en la saga de “El señor de los anillos”. Este año, por primera vez, este actor probó suerte detrás de cámara como director de un filme romántico, basado en una historia real. Sus protagonistas: Andrew Garfield (“Hasta el último hombre”) y Claire Foy (“The Crown”). La historia: un amor que rompe barreras. ¿Hizo bien en aventurarse en el cine? La verdad es que sí.

Robin y Diana son dos almas aventureras que se enamoran, rápidamente se casan y esperan un hijo. Su vida social es amplia, les encanta recorrer lugares y hacer deporte. Todo va bien en sus vidas cuando Robin queda paralítico de la noche a la mañana, conectado a un ventilador que respira por él. En un comienzo, el hombre quiere morir, pero gracias al incentivo de su esposa, intentará vivir la vida de la mejor manera posible. 

Bleecker Street

En “Una razón para vivir” nos enfrentamos a una inspiradora historia real bien graficada por el director, pero no lo suficientemente romántica para el espectador. Es un filme más enfocado a la belleza que al romance de pareja. En él vemos tomas lindas, paisajes bellos, colores vívidos e incluso una pronunciación británica de los personajes que aporta a esta característica. La resiliencia del hombre que lo perdió todo y hace lo posible por adaptarse a sus nuevas condiciones es el condimento preciso para lograr este objetivo de “belleza”.

Es un filme más bien contemplativo, que deja al espectador conforme con lo que vio, pero no apunta a una audiencia cualquiera. Si el objetivo de la película romántica es llorar y enamorarse, este no lo cumple. Pero no porque no sea romántica, sino porque no se enfoca realmente en el amor de pareja, sino en la historia en sí. No hay un clímax que nos haga caer en depresión o que nos haga decir “ahora sí que creo en el amor”. Es meramente una linda trama para mirar.

Bleecker Street

Sin embargo, las actuaciones de esta cinta son más que destacables. En especial la del protagonista Robin, interpretado por el cada vez más experto Andrew Garfield, que logra expresar sus infinitas emociones postrado en una cama sin poder mover más que su rostro y entonar su voz en algún modo especial. Garfield elabora una difícil tarea a la perfección. Por otra parte, Claire Foy hace de su devota esposa Diana, que se muestra firme durante todo el proceso de la enfermedad y rara vez denota tristeza. No se trata de una mujer fría, sino más bien dura, racional y decidida, algo que Foy representa de manera notable (así lo vimos en “The Crown”).

Lo que a mi juicio se hizo mal en este filme, fue cómo se llevó a cabo el tema de la silla de ruedas. Gran parte de la historia se basa en el hecho de que Robin es uno de los primeros paralíticos que no está postrado en cama gracias a la invención (y su atrevimiento) a utilizar la silla de ruedas para moverse por su casa e incluso viajar en auto y en avión con ella. Este hilo no fue bien conectado con el resto de la historia, ya que pareció ser protagónico en un comienzo, pero finalizó como algo anecdótico.

Bleecker Street

Si te gusta el cine tranquilo, contemplativo, entonces “Una razón para vivir” es una linda historia para ir a mirar, en especial porque la producción está a cargo del hijo de la pareja. Si lo que buscas es una historia de amor tipo “El Diario de Noa” no es eso lo que encontrarás, a este gato no se le cayó ninguna lágrima (y eso que soy más sensible de lo que parezco). Más que nada, se trata de una “Teoría del Todo” con la ciencia en segundo plano y con una sensación mayor de felicidad al terminar la cinta.

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