Colaboración por Michelle Medina
Escritora, bloguera mexicana de 27 años. Facebook

Al fin estarás solo con tus problemas y me verás por ahí, y buscarás un único maldito motivo que te explique por qué me dejaste marchar.

Y no sabrás por qué me dejaste marchar, le hablarás a todos de mí y de la manera en que te miraba con ojos de asombro, como quien sabe que está presenciando el mejor momento de su vida. Buscarás a alguien que como yo, te acaricie con el cuidado exacto para no hacerte daño pero aplicando la fuerza necesaria para hacerme notar. Vas a querer que esa mujer sea capaz de besarte con tal mezcla de emociones que tu entrepierna cosquille sin que de algún modo puedas evitarlo.

Sin darte cuenta te sorprenderás buscando restos de mi maquillaje en la almohada de al lado. Compartirás una que otra noche de intimidad caliente con alguna que no seré yo y extrañarás el idioma de gemidos que habíamos inventado.

Cualquier día voy a marcharme. Preguntarás, ¿por qué? Y esa misma será la respuesta.

Nunca entendiste cuánto te quería, más que cuanto, cómo te quiera. Te quería como no había querido a nadie.

Hasta que no esté, no vas a saber cuánto te gustaba verme reír a carcajadas si taparme la boca, porque era de lo único que no tenía complejo. Al fin estarás solo con tus problemas y me verás por ahí, caminando con un andar de mover las caderas como bailando y buscarás un único maldito motivo que te explique por qué me dejaste marchar.