Colaboración por Cristina Esquiu
Nacida en Cataluña en el 87. Cristipolar. Chocolatefílica. Loca de los gatos. Leedora compulsiva de libros. Extremadamente organizadora. Maníatica del orden. Emocionalmente intensa. Escribo con amor y mucho sentimiento pero por necesidad, todo lo que escribo tiene su por qué y si me lo quedo dentro reviento. Kitten Brownie

Y ese día será el que tendrás que poder con todo.

Hasta los más fuertes llegan al punto de decir basta. Al final, nadie es invencible. A veces hay que destruir todo lo que tenías, acabar con todo aquello que te hace daño, romperlo en mil pedazos, arruinarlo todo, desgarrarte el alma, dejarte la vida, llorar todo lo que llevas dentro, gritar hasta quedarte sin aliento, enseñar las encías si no te quedan dientes, vomitarlo todo hasta que no quede nada de todo eso que tragaste, quizás hasta llegar al punto de escupir, desfallecer, apagarse y morir.

Morir por dentro, para luego renacer.

Dicen que la debilidad del fuerte, es que nadie se da cuenta cuando necesita ayuda. Las corazas que nos ponemos para sobrevivir a este mundo, nos ayudan pero nos perjudican muchísimo. Nadie es tan fuerte como para no sentir dolor ni nadie es tan necio como para no darse cuenta cuando necesita pedir ayuda.

Ciertos momentos en la vida te conducen inevitablemente al estallido, al reventón, al límite, al momento de decir basta, al no aguantar más, al no poder con tu vida. No te rindas, nunca hay que rendirse, si tienes una sola cosa por la que luchar en esta vida, sólo una, ya merece la pena seguir hacia delante. Aférrate a algo que valga la pena y sal a flote.

De vez en cuando es necesario morir por dentro para renacer, y renacer de las cenizas, resurgir como el ave fénix, fortalecido de la situación. A veces, para tener algo bonito y disfrutar de la vida, primero hay que destruir y enterrar todo aquello que tenías, aunque le tuvieras cariño, muchas veces nos aferramos a personas y situaciones tóxicas, por monotonía, costumbre o incluso amor, por que nos dan la vida pero sobretodo nos la quita.

Es necesario morir por dentro, para luego renacer. Por que no puedes construir un castillo si las vigas están podridas, por eso, para construir tu vida debes destruir todo eso que te mata por dentro, aunque le tengas cariño.

Y cuando llegue el día final, te desharás de todo aquello que te impide el paso, y aunque el camino sea difícil y te cueste dejar cosas atrás, te aseguro, que valdrá la pena.

Y el día que no puedas más, podrás con todo.