Colaboración por Karilis Feliciano
Mujer soñadora, empática y risueña, libre como el viento, cargo mis cicatrices como si fueran medallas. Blog

Algún día alguien entenderá que ser una chica no es simplemente ser bonita y pintarse las uñas.

Porque aunque suene un poco drástico a veces ser una chica nos cambia la vida, nos cambia por completo. La vida es muy distinta para todas aquellas que afortunadamente nacieron siendo chicas. Con el don del llanto, la sensibilidad y la empatía. Y es que un día despertaremos y veremos la maravilla de ser mujer. 

Algún día simplemente nuestros padres entenderán que siendo jóvenes podríamos tener incluso más problemas de los que tendrán ellos en 40 años. Porque ese es nuestro destino. Somos chicas y la naturaleza nos ha hecho así. Fuertes, luchadoras, sensibles.

Hemos sido heridas por hombres que nos juraron amor eterno, destruyendo cada pedazo de nuestros corazones. Hemos amado tan fuerte y tan intensamente que un día nos quedamos sin amor para dar.

Fuimos utilizadas por hombres que sólo buscaban la piel. Hombres que desinteresadamente destruyeron todo aquello que algún día construimos. Hombres que derribaron murallas, derrotaron dragones y secuestraron a la princesa.

Y es que nos ha tocado ser herida y cuchillo. Hemos sido heridas tan cruelmente como hemos hecho daño de la forma más inocente. Porque simplemente estamos llenas de defectos e imperfecciones que llevamos a todas partes y es que ser una chica no es la fantasía que tal vez un hombre piensa que debe ser.

La vida nos ha despertado a mitad de la madrugada deseando ser otra persona, con lágrimas inundando cada parte de nuestro rostro.

Y es que la vida no nos ha enseñado a amarnos. Eso del amor propio no existe cuando simplemente alguien te llama gorda y no puedes siquiera dejar de pensar cómo seria si tuvieses unos lindos ojos y un buen cuerpo. Pero nadie nunca nos enseñó que para amar a alguien más, debíamos aprender a amarnos a nosotros mismos.

Pero es que nadie nunca nos dijo que ser una chica a veces podría ser la cosa más difícil de todas. Sí, la más difícil, pero la más bella.