Yo también lo planeé todo diferente, y aquí estoy, hablando de lo lindo que es ser mamá, sin boda, sin noviazgo, y sobre todo, sin planificación.

Que levante la mano quien se encuentra planificando la paternidad para mucho más adelante o de plano quiera ser ti@ etern@. Son demasiados, ¿verdad? A este respecto, me dirijo a todos aquellos que seguramente tienen planes muy bien definidos y opiniones muy claras acerca de la paternidad. Sus argumentos para posponer la paternidad o descartarla, ciertamente son válidos:

*No van a traer hijos a sufrir penurias.

*Quieren ser tíos perpetuos.

*Quieren brindarles la estabilidad y seguridad que sus conocidos no pueden.

*La situación no es como antes, ahora tener hijos es demasiado costoso.

*Un hijo es otro ser que debe ser concebido y criado en el mejor de los ambientes, las mejores condiciones, un matrimonio feliz y estable que tenga años conociéndose, con títulos profesionales, trabajos, casa, auto, estabilidad psicológica y monetaria… y una larga lista más que sólo avala su mentalidad vanguardista que les diferencia del resto de los mortales que “se reproducen como conejos” sin brindar lo más mínimo a sus “inventos”.

… es decir, ustedes sí planifican…

No los culpo. Yo misma era parte de ese grupo. Tenía 28 años y con gusto hubiese puesto en mi muro de Facebook posts en contra de las luchonas, posts de ayudar a la gente dándole la píldora anticonceptiva, y hubiese calificado con gusto a los que tienen hijos sin planificación, de  irresponsables, porque es más barato comprar métodos anticonceptivos que mantener un hijo.

Y sí, es irónico que los pasos de la paternidad actual pasen de no querer tener el niño, hasta poner que es una bendición después. En mi país se define como el “Malta con canela, aceptación, y el ‘hijo eres mi bendición’ “.

Y en realidad, tener un hijo lo es. Te recuerda lo tonto que fuiste. Te recuerda que debes dejar de ser prejuicioso. Te puede hacer el mejor padre del mundo, y de repente, ser el motor que mueve tu vida. Porque apenas llegan, no puedes vivir sin ellos. La verdad no recuerdas cómo era pasar el tiempo sin su existencia. Por eso uno pasa del miedo a tenerlos, a verlos allí y pensar que tu vida es más bonita. La verdad no sé por qué.

Lindo es haber sentido la necesidad de tenerlos antes de embarazarte, y yo, que hablo desde el bando de la gente que muchas veces es juzgada como irresponsable, por haberme embarazado habiendo tantos métodos para evitarlo, en un momento en el que quería no tener hijos, en un país pobre, sin vivienda, sin buenos recursos y al menos, en la plenitud de mi carrera profesional, que quizás se truncó por todo lo que pasó, no me siento mala persona por haber decidido tener a mi hijo en circunstancias tan adversas…

No todo es miel sobre hojuelas, pero ya ahí, oyendo el latido del corazón de “la célula de persona” como le decía a mi bebé en la panza, se me olvidaron mis carencias psicólogicas, económicas, mi inestabilidad, y decidí hacer de él, un niño feliz. Sólo eso.

No todo el tiempo alcanza el dinero, no todo el tiempo tengo para caprichos, no todo el tiempo tengo tiempo, pero verlo sonreír, hace de alguna manera, que me levante de la cama a seguir trabajando, abandonando todas aquellas cosas que me hacían gastar dinero en mí misma, y garantizando a mi hijo, lo mejor de este mundo… hasta murales de muy buen ver en su cuarto, hechos por mí con un sólo pincel y pinturas mezcladas y recicladas, de mi hijo viviendo aventuras con su peluche barato, al que ama, y aprendí a dibujar por él… como por él he hecho tantas cosas…

Está bien. Mi bebé no fue planificado. Pero creo que no me hubiese ido mejor planificándolo… la vida sucede, y lo ideal es que cuando suceda, uno esté allí, haciendo lo mejor, y hasta descubra que la vida no era lo que uno pensaba…

Con esto, no critico a quienes no tienen hijos, ni impulso a nadie a cambiar su mentalidad. Lo que pasa es que yo también quise que mi vida fuese de otra manera, la planeé de modo diferente, y pues aquí estoy… hablando de lo hermoso que es ser mamá, sin boda, sin noviazgo largo, sin esposo, y sobre todo, sin planificación…

Total, basta planificar las cosas para que inmediatamente, alguien por allá arriba, muerto de risa, diga “eso es lo que tú crees” y te haga caminar aquel sendero que alguna vez dijiste “ni loc@, la situación está muy dura, no sirvo para eso, no puedo ahora” y hasta te burles de quienes sí lo recorrieron, como todos, asustados al principio, y después, no sabiendo cómo fue que pudieron vivir sus vidas antes de que la prueba de embarazo mostrara esas dos barritas y lloraran creyendo que se arruinaron la vida…

Ahora no puedo creer que ese era el tiempo justo para que la felicidad comenzara…