Por Andrea Araya Moya
12 Abril, 2017

Es algo que todos hacemos… y que debe parar.

Una de las costumbres más conocidas que tenemos en cuanto a nuestra nevera es siempre dejar las bebidas, jugos y lácteos en la puerta, pues creemos que esos espacios están diseñados para ello, o para la leche, específicamente. Y, por ello, siempre solemos dejar las cajas de leche en ese lugar sin tener idea alguna de que la puerta de la nevera es el peor lugar para conservar los lácteos, sobre todo una vez que están abiertos. ¿Por qué?

Según afirmó el sitio Good Housekeeping, la leche debe estar siempre guardada en la bandeja central de tu nevera, junto a otros lácteos como el yogurt, el queso y la mantequilla, entre otros. y no en la puerta como acostumbras a hacerlo. De hecho, en la puerta es recomendable que guardes alimentos que tengan conservantes naturales como la mermelada, jugos y condimentos.

Ahora, ¿por qué es obligatorio no dejar la leche en la puerta? La razón es más simple de lo que imaginas.

Rachel Sneddon

Sencillo. La puerta es la parte más cálida de tu nevera y, además, la más susceptible a las fluctuaciones de temperatura. En palabras simples: al dejar la leche en la puerta aumentará el riesgo de que se descomponga más rápidamente.

 

Idealmente, en las bandejas superiores debes guardar comidas que no necesiten cocción como fiambres o comida ya preparada. En la bandeja central debe ir la leche y otros lácteos. En cuanto a los estantes inferiores van las carnes y pescados crudos.

En los cajones, como ya sabes, los vegetales, ensaladas y frutas. Y, finalmente, en la puerta debes poner los alimentos que mencioné anteriormente.

 

Así mismo, es recomendable que guardes tus alimentos tapados para evitar la contaminación cruzada. Y, además, tampoco debes congelar los vegetales de hoja como la lechuga, pues se deterioran.

Por otro lado, no guardes frutas tropicales en la nevera, porque no necesitan temperaturas bajas. Así mismo, debes esperar a que el tomate y el aguacate maduren para poder refrigerarlo.

 

¡Ah! y no lo olvides: nunca guardes ollas con comida caliente en la nevera, y, claro, la leche NO VA EN LA PUERTA.