Por Ghalia Naim
5 agosto, 2016

A ver si de una vez por todas me puedo terminar uno.

Seguro les ha pasado que comienzan a leer un libro o revista de los más entretenidos y terminan despertando al otro día preguntándose qué pasó. A la noche siguiente intentan de nuevo retomar la fabulosa historia y se repite la situación; total, dejamos la lectura a un lado y prendemos la televisión, y es que claro, la noche es joven y no quieres quedarte dormido con el libro sobre la cara.

Eso de comenzar a cabecear cuando lees es más común de lo que se cree y en realidad no es para nada algo malo. Leer es una de las actividades más recomendadas para combatir el insomnio, la falta de concentración y por supuesto, desarrollar la imaginación y el conocimiento.

Desde luego, hacerse el hábito es bastante difícil si nos vamos quedando dormidos a cada rato, pero lo expertos aseguran que existen ciertas prácticas que pueden mejorar la lectura.

1. Posición

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Leer significa colocar tu mente en blanco para imaginar todo lo que lees. Los expertos señalan que durante la lectura el cerebro recibe mucha información pero lo canaliza de un modo más abstracto, de modo que comienza a bajar su actividad y se relaja. Si pretendes leer acostado sin tener el hábito forjado,  seguramente te quedarás dormido.

Lee sentado con un ángulo de 45 grados y aprovecha la luz del día, el lo mejor.


2. Iluminación

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La iluminación es fundamental para una buena lectura, tanto como para amantes de los libros como para los que no. Sin una buena luz el ojo debe realizar demasiado esfuerzo y termina por cansarse, te dolerá la vista, la cabeza y además con sueño.

Lo mejor es leer cerca a una iluminación que no moleste tu vista ya que la pupila podría cansarse si te alejas o acercas mucho, y preferiblemente aprovechar la luz natural del día.


3. Descansos

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No es necesario que te comas los libros o las revistas, mantener los ojos en constante movimiento para leer es excelente ejercicio, pero también los cansa. Lo mejor es leer entre 20 y 25 minutos, y luego pararte un rato o darte recesos de 5 minutos. Cuidado con darte más tiempo, perderás el ritmo de lectura.


4. Sonido

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El cómo afecta la música o el ruido en la lectura de alguien es muy personal y tiene que ver con las características de cada individuo. Por supuesto, la recomendación siempre será no hacerlo con demasiado ruido ya que el cerebro trabaja el doble intentando comprender lo que tus ojos ven y lo que tus oídos oyen. Si vas a escuchar música cuando lees asegúrate que sea de compases continuos para que el cerebro se concentre en el ritmo.

Dato curioso: Mozart es famoso por crear la música perfecta para leer.


5. Motivación

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No hay cosa que ayude más a la lectura que la motivación de hacerlo, de sentir el real interés sobre el contenido que tus ojos ven. Si lees algo aburrido o sin gracia para ti, jamás vas a encontrarle el gusto y más encima te dará flojera. La recomendación es buscar al que te guste y con lo que te diviertas.


6. Hábito

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Quizá te guste mucho leer y te fascina el libro o la revista que te regalaron, pero si no practicas será difícil terminar. Los ojos deben entrenarse un poquito y el cerebro tiene que aprender a canalizar la información que va entrando en relación al ritmo en que lees. Si lees media hora un día y lo retomas a la semana, ya te veremos quedándote dormido por los rincones de la casa.

Consejo del día: si vas a comenzar a leer, prepárate un taza de café.

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