Por Francisco Armanet
3 octubre, 2016

¿Eres una de ellas?

Victor siente frío si bajan la calefacción, pero si la suben se muere de calor y todo se vuelve demasiado desagradable. De pronto, comienza a sentir hambre y, en vez de ir a la cocina a prepararse algo para comer, prefiere quedarse un rato quejándose acerca de lo detestable que es estar con el estómago vacío. Luego le da sueño, pero recuerda que tiene que terminar un trabajo para la universidad y vuelve a referirse a lo terriblemente cansado que está. Su familia lo mira como diciendo, ¿hay algo que esté realmente bien con tu vida? Y la respuesta es sí, hay muchas cosas que andan perfectamente, sin embargo, a veces las personas amargadas como él no logran conformarse con nada.

Ramon Oria, un psicoterapeuta experto en comportamiento y estados de ánimo, señaló al diario El País algunos puntos que todas las personas amargadas tienen en común. Él, sin embargo, excluye del grupo a quienes padecen de trastornos del ánimo, depresiones, o enfermedades por el estilo, y asegura que hay personas que por esencia, son más bien negativas.

Aquí el listado.

1. Se sienten incapaces y culpan a fuerzas externas de sus problemas.

“Son tendentes a hacer una atribución interna de incapacidad y una atribución externa de mala suerte”, señala Oria.


2. No son reflexivos.

“No se permiten reflexionar sobre los propios estados mentales ni reconocer las emociones que surgen”.


3. Se quejan todo el tiempo.

Oria señala que la queja es el centro de la vida de estas personas.


4. Son envidiosas.

“Sienten envidia y dificultad para admirar al otro. Son personalidades centradas en sí mismas y en ocasiones con una visión paranoide que les hace difícil mirar más allá”.


5. Suelen ser egoístas.

“El egoísmo es la base de su personalidad. La gente negativa es egoísta: habla de sus problemas, de sus dificultades, de sí misma y de su mala fortuna, y esa misma forma de pensar hace que se cumplan sus expectativas”.


6. Tienen pensamientos irracionales constantemente.

En sus mentes abundan conceptos poco realistas como “me lo merezco” (porque sí), “tengo que caer bien”, “si soy valioso he de conseguir lo que me proponga”. Esto sólo lleva a la frustración.


Y tú, ¿conoces a una persona así?

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