Por Ignacio Mardones
7 abril, 2016

“¿Como alguien que se mantiene en forma, come sano y tiene un metabolismo bajo, entra en la categoría de los que tienen riesgos de tener enfermedades cardiacas y diabetes?”.

Una chica del estado de Indiana, en EE.UU., estaba dando un examen para la escuela. Ella, muy concentrada en responder las preguntas, se quedó pensando en una que le pedía definir lo que era el Índice de Masa Corporal (BMI). Esto le resultó muy problemático; días antes, el profesor había hecho que todos los alumnos del salón se pesaran en clases para sacar cálculos relacionados con el cuerpo de cada uno.

La muchacha, después de la actividad, llegó llorando a su hogar por la decepción que se había llevado. A pesar de que estaba saludable, comía bien y hacía deporte, su IMC la encasillaba en la categoría de “obesos”. Por eso es que decidió contestar de esta manera a la pregunta:

*El IMC es conocido por ser un sistema bastante defectuoso para medir el peso de una persona en relación con su altura. Muchas veces simplifica los factores, las personas terminan encasilladas en cuatro categorías: peso insuficiente, normal, sobrepeso u obesidad.

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“El Índice de Masa Corporal es una forma obsoleta de definir un peso normal, el bajo peso, el sobrepeso y la obesidad, tomando la estatura de una persona y dividiéndola por su peso. Uno de los defectos obvios de la fórmula, explica Alan Aragon, de “Men’s Health” y nutricionista de California, es que no tiene una manera de discriminar grasa y músculo. Por ejemplo, digamos que una mujer atlética que mantiene una dieta decente, mide 1,82m y pesa 86 kilos, el 80% de su cuerpo es músculo; eso no tendría importancia en el cálculo del IMC. La cifra sería 30.7 y ella sería considerada obesa. ¿Tiene esto sentido para usted? Porque no lo tiene para mí”.

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“¿Como alguien que se mantiene en forma, come sano y tiene un metabolismo bajo, entra en la categoría de los que tienen riesgos de tener enfermedades cardiacas y diabetes? Oh, eso es correcto, porque en realidad ella no está en peligro de tener obesidad ni enfermedades al corazón. Esta mujer es activa, saludable y es lo más alejado de la obesidad. En conclusión, el IMC es una forma obsoleta de determinar la salud del cuerpo de una persona, y es una medida que no debe ser utilizada en una escuela donde los estudiantes ya son auto-conscientes y pueden no tener confianza en sus cuerpos únicos”.

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“Ahora no voy a abrir mi ordenador portátil para calcular mi IMC. Y te diré por qué. Desde que tengo memoria he sido una “niña grande” y estoy perfectamente bien con eso; soy fuerte y poderosa. Cuando pones un balón o un bate en mi mano, son considerados armas letales. Pero al comienzo del año, comencé a tener malos pensamientos sobre mi cuerpo cuando era tema de conversación. Tendría que usar cuatro sujetadores para cubrir la grasa de mi espalda, también tendría que envolver con vendas mi estómago si es que quisiera verme más delgada. Así que mi mamá hizo lo que haría cualquier madre: me llevó al doctor y él y yo hablamos de mi dieta y de lo activa que soy”.

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“Él hizo un par de pruebas y me dijo que estaba bien. Dijo que aunque estoy con un poco de sobrepeso, no es de preocuparse debido a que soy muy saludable. Así que esa es la razón de por qué no calcularé mi IMC. Porque mi doctor, un hombre que fue a la universidad por 8 años y estudió sobre la salud de los niños, me dijo que mi peso y mi altura están bien. Yo estoy comenzando a amar mi cuerpo, como debería, y no voy a dejar que una medición obsoleta y un profesor de gimnasia de la escuela me digan que estoy obesa, porque no lo soy. Mi IMC no es asunto de nadie porque mi cuerpo y IMC son hermosos tal como están ahora”. 

¿Qué te pareció la respuesta? ¿Merece un aplauso?

¡Muchos creen que sí!

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