Por Ghalia Naim
6 octubre, 2016

No es que sea flojo, es que no puedo pararme de la cama.

La fatiga crónica es objeto de burlas cada vez que alguien dice sufrir de ella, pero existe no es una exageración por más extraño que suene. Por ser una condición un tanto descuidada por la ciencia no cuenta con estadísticas formales, pero se estima que al menos en Estados Unidos alrededor de un millón de personas sufre de este mal.

«Mi hijo tiene Síndrome de Fatiga Crónica y sólo es capaz de salir de la cama durante media hora al día cuando le dan las crisis», comenta María Dimmock, un activista de SFC que trabajó en la industria farmacéutica durante 30 años.

«La enfermedad no se trata tanto de cansancio, sino que los pacientes colapsan si van más allá de su energía disponible. Estas personas con suerte pueden tener la energía suficiente para cepillarse los dientes o masticar su comida».

Durante los últimos 20 años varios científicos han intentado encontrar una razón por la cual una persona puede tener tan poca energía sin que sus niveles estén bajos. Al parecer, la respuesta sería una posible infección desconocida que es capaz de transmitirse entre generaciones, o simplemente como resultado de una infección previa sin antecedentes genéticos.

Lo que sucede, dice el profesor de la Universidad de Stanford y especialista en el tema, José Montoya, que las bacterias y virus que no son tratados a tiempos se esconden en el interior de las células, y con el tiempo perjudican la salud.

Por ahora se realizan tratamiento de inmunoterapia para combatirla y han tenido bastante éxito, sin embargo, no todas las personas parecieran tener el mismo causante de la enfermedad y es difícil saber qué podría ayudarlos.

El Instituto de Medicina de los Estados Unidos calificó a la fatiga como crónica, compleja, grave y sistémica. Por ejemplo, un estudio cometió a varias personas al virus de Epstein-Barr, que causa fiebre glandular, solo un 15% de los participantes desarrollaron fatiga y el resto no, ¿qué hace la diferencia?, no están seguros, pero debe ser algo genético.

La Organización Mundial de la Salud tiene clasificado al Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) una enfermedad del sistema nervioso, pero no se tiene certeza de que eso sea así.

Por lo pronto, quienes sufren de SFC les queda comer chocolate, o algo que los ayude a recuperar la energía.

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