“Estás soltera y no sabes si podrás casarte o tener un matrimonio en el futuro cercano, pero quieres tener fotografías en un hermoso vestido de novia ahora que eres joven y bella”.

¿Puede una mujer casarse y continuar soltera? Eso es lo que propone una agencia en Kyoto, empresa que ofrece organizar matrimonios entre una novia y sí misma. Suena extraño, pero es una moda que muchas solteras -y algunas casadas que no pudieron hacer una sesión de fotos en su momento- siguen en Japón.

“Estás soltera y no sabes si podrás casarte o tener un matrimonio en el futuro cercano, pero quieres tener fotografías en un hermoso vestido de novia ahora que eres joven y bella”.

Esa es la primera frase que encontrarán los visitantes de la web de Cerca Travel, agencia que ofrece las “solo weddings” en Japón.

Mostrando imágenes de bellas novias de blanco o en kimonos, la compañía ofrece un servicio de dos días para quienes quieran “casarse solas”.

La actividad también apunta a quienes “creen que no es necesario comprometerse para usar un vestido de bodas” o “mujeres ya casadas, que no tuvieron la ceremonia apropiada”. También hacen espacio para quienes usaron un vestido pero quieren experimentarlo de nuevo. 

Foto: Cerca Travel.
Foto: Cerca Travel.

El primer día las novias se prueban los vestidos, escogen su ramo de flores y pueden -“si no quieren estar solas” y por un costo extra- cenar con un coordinador del tour.

El segundo día un equipo de profesionales las maquilla y luego van a un parque japonés para una sesión de fotos. Todo finaliza después de almuerzo compartiendo un té con el equipo y conversando de la experiencia mientras revisan las fotografías.

El paquete completo tiene un costo de 380 mil yenes, es decir, poco más de US$3.600.

Foto: Cerca Travel.
Foto: Cerca Travel.

La directora de la agencia, Yukiko Inoue, contó a The Guardian que la idea surgió luego de que una clienta la pidiera una sesión de fotos en vestido de novia a pesar de estar soltera.

Además, dijo a la BBC que parte de los objetivos del servicio es generar “sentimientos positivos” entre las mujeres. Por supuesto, admitió saber que muchas personas critican la experiencia llamándola superficial o “miserable”. 

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