Por Alvaro Valenzuela
28 junio, 2016

La pena y el dolor lo estaban destruyendo.

Es común que algunos matrimonios o relaciones terminen. Nadie es perfecto y a veces es mejor que un papá y una mamá vivan en lugares separados antes de vivir juntos en un infierno. Pero, a pesar de esto, un divorcio también puede ser muy doloroso para los hijos que no se acostumbran a ver a sus padres junto a nuevas parejas o alejados el uno del otro.

Billy era un chico de 13 años que el distanciamiento de sus padres le rompió el corazón. El niño subió de peso, comenzó a verse muy deprimido en clases y odiaba llegar a casa. Le decía a su padre que ya no era su verdadero papá pues se había ido de la casa. Billy estaba enojado, confundido y no sabía que hacer con su dolor.

Sherry, su mamá, lo llevó al show de Oprah Winfrey. Billy y otros chicos de padres divorciados fueron a una sala de clases a hablar sobre sus sentimientos. Ahí fue cuando el niño le reveló al profesor del taller porque estaba de malas.

“Simplemente extraño a mi papá y desearía que regrese”, dijo Billy entre lágrimas.

Cuando reveló sus sentimientos, Billy cambió para mejor. Subió sus calificaciones, comenzó a entender mejor el divorcio de sus padres y volvió a sentirse seguro en su hogar nuevamente.

Billy un día se acostó a su lado en la cama y dijo: “¿Sabes qué mamá? Me gusta mucho quién soy”. No habían palabras más dulce para los oídos de una madre.

Mira cómo fue toda la escena en este video del show de Oprah Winfrey:

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