Por César Ruiz
10 diciembre, 2015

El dicho «salvado por la campana» está muy lejos de haber nacido en una escuela.

Podemos aprender mucho acerca de nosotros mismos mirando al pasado, pues la historia no sólo nos proporciona una visión nostálgica de cómo solían ser las cosas, sus lecciones aún nos pueden dejar enseñanzas hoy.

Cuando miré una publicación que mostraba la forma en que vivía la gente de diversos lugares en el pasado quedé sorprendido. Algunas tradiciones y costumbres tienen mucho tiempo de haber quedado atrás, pero otras son parte de nuestro día a día en forma de frases y refranes, como las siguientes.

«Pobres de orina»

Las personas solían usar la orina para curtir pieles de animales, por lo que las familias la juntaban en una olla. Una vez al día era llevada y vendida a quienes se encargaban de dicho proceso.

Quienes tenían que hacerlo para sobrevivir, eran ‘pobres de orina’. Un dicho que actualmente se utiliza en Estados Unidos para decir que alguien está «totalmente quebrado».

Pero peor que eso era la gente muy pobre que ni siquiera podía permitirse el lujo de comprar una olla. Ellos eran considerados «lo más bajo de lo bajo».

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«No tire al bebé junto al agua de baño»

Las duchas consistían en una gran bañera llena de agua caliente.

El hombre de la casa tenía el privilegio del usar primero el agua limpia y agradable. Luego con ese mismo líquido seguían todos los demás hijos hombres, luego las mujeres y por último los niños. Los últimos de todos, eran los bebés. El agua estaba tan sucia que literalmente se podía perder alguien en ella. De ahí el dicho usado por los estadunidenses ‘No tire al bebé junto al agua del baño’.

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«Están lloviendo perros y gatos»

Las casas tenían techos de paja y sin madera debajo. Era el único lugar para que los animales entraran en calor, por lo que todos los gatos y otros animales pequeños (ratones, insectos) vivían en el techo.

Cuando llovía, se hacía resbaladizo y a veces los animales podían caer desde el tejado. De ahí el dicho, ‘Están lloviendo gatos y perros», conocido en Estados Unidos cómo «It’s raining cats and dogs».

No había nada para detener las cosas que caían. Esto era un problema real en el dormitorio, donde los insectos y otros excrementos podían estropear la bonita cama limpia.

Por lo tanto, grandes telas colgaban sobre la parte superior de las camas para ofrecer cierta protección. Así es como las camas con dosel llegaron a existir.

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Ser «salvado por la campana»

En los viejos y pequeños pueblos, los pobladores se empezaron a quedar sin lugares para enterrar a la gente, así que desenterraban los ataúdes, sacaban los huesos y los llevaban a un lugar especial para almacenarlos. Luego reutilizaban la tumba.

Al abrir esos ataúdes, encontraron rasguños y arañazos en 1 de cada 25. Con lo que se dieron cuenta que mucha gente había sido enterrada viva. Por lo que después a los supuestos difuntos les ataban una cuerda en la muñeca, la cual estaba sujetada a una campana en el exterior.

Alguien tendría que sentarse en el cementerio toda la noche por si se escuchaba el timbre. Por lo tanto, alguien podría ser «salvado por la campana».

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Llevar un ramo de flores en la boda

La costumbre de llevar un ramo de flores en el momento de casarse se remonta muchos años atrás, cuando la gente sólo tomaba un baño al año, el cual era en el mes de mayo. La mayoría de la gente se casaba en junio porque aún olía bastante bien.

Sin embargo, si el olor estaba empezando a tornarse desagradable, las novias llevan un ramo de flores para ocultarlo.

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La prohibición de los tomates en Estados Unidos

Las personas con dinero tenían platos hechos de peltre. Los alimentos con alto contenido de ácido hicieron que el material de los platos se mezclara con los alimentos, causando muertes de envenenamiento por plomo.

Esto ocurrió más frecuentemente con los tomates, así que por 400 años más o menos, esos vegetales fueron considerados venenosos.

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Reunirse en los funerales

En el pasado se utilizaban copas de plomo para beber cerveza o whisky. La combinación a noqueaba a los bebedores durante un par de días. Algunas veces las personas pensaban que estaban muertos, por lo que la gente los llevaba a sus casas y los preparaba para su entierro. Ellos eran colocados en la mesa de la cocina y la familia se reunía alrededor a comer y beber para ver si iban a despertar.

De ahí la costumbre de reunirse en los funerales.

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