Por Ignacio Rojas
22 febrero, 2015

Ofrece postres de chocolate y crema batida en un concurrido restaurante, y aún así, esto es lo más dulce que le ha tocado experimentar.

Melissa Mainier trabaja como mesera en Pennsylvania, para lograr pagar sus estudios de enfermería. Este hombre, cliente frecuente del local, se sintió conmovido por la historia de la esforzada chica, y decidió darle la propina de su vida:

httpv://youtu.be/lhougY3Y3n4

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