Por Elvira Vergara
7 agosto, 2015

¿Reconoces al personaje de la imagen?

Nos referimos al rey Leopoldo II de Bélgica. Si supieras más de él, su nombre te debería causar el mismo rechazo que te causa el nombre de Hitler o Mussolini. Leopoldo II mató a más de 10 millones de personas en el Congo.

Desde 1885  a 1908, Leopoldo II fundó y fue propietario del Estado Libre del Congo. Explotó a este Estado como si de una empresa privada se tratara, sacando sus recursos naturales (principalmente caucho y diamantes) a mano de la población nativa, a la que no dudó en esclavizar, mutilar, torturar y ejecutar para lograr su propósito.

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La gran mayoría de nosotros nunca hemos oído hablar de él. Él no es parte de la narrativa ampliamente repetida de la opresión (que incluye por ejemplo al Holocausto de la Segunda Guerra Mundial). De él simplemente no se enseña en los colegios.

Mark Twain escribió una sátira sobre Leopoldo llamada «Soliloquio del rey Leopoldo; una defensa de su gobierno Congo«, en donde se burla de la defensa que el rey hace de su «reino del terror». Mark Twain es un autor muy leído en las escuelas públicas estadounidenses, pero al igual que la mayoría de los autores políticos, sus escritos más políticos son los más leídos. En las escuelas se lee Huck Finn y Tom Sawyer, pero Soliloquio del rey Leopoldo no está en la lista.

¿Será esto por casualidad? Lo dudo. Desde el punto de vista del Departamento de Educación, los africanos no tienen historia.

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Cuando aprendemos sobre África, aprendemos sobre Egipto, sobre las epidemias del VIH, acerca de la trata de esclavos de manera superficial, tal vez sobre el apartheid sudafricano, también sobre niños muriéndose de hambre. Quizás, si tenemos suerte, vemos atractivas fotos y videos de safaris. Pero no sabemos mucho más. Es así como cuando matas a diez millones de africanos, no te llaman Hitler. De tus víctimas no se habla y tu nombre no se recuerda. 

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