Por Francesca Cassinelli
14 Septiembre, 2016

“¿Me arriesgo a exponerla a una enfermedad que está prácticamente eliminada de EE.UU., traída de vuelta por niños sin vacunar?”.

Durante los últimos años algunos padres han decidido no vacunar a sus hijos, temiendo consecuencias negativas. Lamentablemente, a veces las decisiones individuales tienen consecuencias para los demás. Eso es lo que intentó ilustrar una adolorida y apenada mujer en una carta dirigida a los padres de un compañero de su hija. 

La carta fue publicada en el blog Saving Scarlett (“Salvando a Scarlett”), que la mamá de la niña cuenta sus luchas diarias contra el cáncer que afecta a su pequeña.

Te invitamos a leerla a continuación:

“Se suponía que hoy iba a ser un día genial: el primer día de escuela de nuestra hermosa hija. Mientras todos los otros padres se reían y apoyaban a sus hijos, disfrutando este especial momento, nosotros fuimos llevados a un lado por la maestra. Mientras revisaba los registros médicos de los niños, descubrió que uno de los chicos en la clase de Scarlett no está vacunado.

Hay muchas cosas que me gustaría decir, pero mi conciencia me detiene. Comprendo que nada que pueda decir convencerá a otro padre respecto a sus creencias. No importará, así que cuál es el punto. Pero cuando estoy triste, escribo. Así que aquí está mi carta a esos padres:

Esta mañana, mis hijas se vistieron para su primer día de escuela. Tenían ropa nueva que había seleccionado. Tenían sus mochilas. Tomaron fotos. Sonrieron y se rieron en el camino a la escuela. Eran como tu hijo.

Excepto que mi hija no es como tu hijo. Mi hija tiene cáncer. Ha tenido un taladro en sus caderas. Ha sido pinchada con una aguja más veces de las que podemos contar. La han hecho cirugías, ha perdido su cabello, ha visto amigos morir. Sufrió la enfermedad y el dolor. Ha sufrido suficiente.

Foto: Saving Scarlett.
Foto: Saving Scarlett.

Como padres, hemos visto todo esto. Hemos sostenido su cabeza mientras todo su cuerpo tiembla. Hemos lavado sus manos sangrantes, sufriendo por los medicamentos. Hemos limpiado su trasero usando máscaras y guantes porque nuestra propia hija era demasiado venenosa para tocarla. Nos hemos preocupado y llorado y planeado. Hemos sido negligentes con nuestros otros hijos. Hemos sufrido suficiente.

Hemos reunido dinero. Hemos abierto cada aspecto de nuestra vida al público para lograr crear conciencia y tenemos esperanzas de una cura.

Hacemos esto no por nuestra hija, sino que por los de ustedes. Esperamos detener esta horrible enfermedad. Esperamos que ningún otro niño tenga cáncer, que ningún otro niño sufra, que ningún otro niño muera. Hacemos esto por la sociedad, por el bien mayor.

Hoy mi hija fue a la escuela. Esta noche, tenemos que tomar la decisión de enviarla de vuelta o no porque no vacunaste a tu hijo. Pusiste a mi hija en riesgo con la decisión que tomaste.

Ahora tengo que tomar la decisión de cómo haré sufrir a mi hija: ¿Me arriesgo a exponerla a una enfermedad que está prácticamente eliminada de Estados Unidos, traída de vuelta por niños sin vacunar? ¿Rompo su corazón y le digo que no puede ir más a la escuela?

Una enfermedad “simple” como la varicela podría matarla. Hemos tomado suficientes decisiones en los últimos dos años. Decisiones de las que la vida de nuestra hija dependía. Nos estás forzando a tomar otra decisión que no deberíamos tomar.

Les pedimos una cosa luego de todo este sufrimiento. Cuiden de la sociedad, piensen en el bien mayor. Vacunar a sus hijos para proteger a los nuestros. Las vacunas no causan autismo. Las vacunas no causan cáncer. Las vacunas salvan vidas. Es un hecho.

Foto: Pixabay.
Foto: Pixabay.

Puedo llamarte egoísta. Puedo llamarte estúpido. Puedo ponerte apodos que son mucho peores porque estoy enojada hoy. Pero eso no me ayudará mañana. No estarás aquí para limpiar las lágrimas de mi hija porque no puede volver a la escuela, o sostener su cabeza mientras yace en el hospital muriendo por sarampión. Tu decisión no te afecta realmente a ti. Probablemente nunca verás las ramificaciones de tus acciones. Porque nosotros vacunamos a nuestros hijos por el bien mayor. Vacunamos a nuestros hijos para salvar a los tuyos.

Solo soy una mamá tratando de proteger a su hija. La diferencia es que tengo a la ciencia, a los hechos, a las estadísticas a mi lado. Estoy enojada, triste, herida e impotente. No puedo forzar a la escuela a decirle a la familia de este niño que lo vacune o cambie de salón. Pero puedo usar mi voz para impulsar a mi estado a eliminar las excepciones personales de las vacunas escolares. Solo agregaré esa pequeña tarea a mi lista de cosas que hacer.

Esta será una carta que nunca enviaré porque soy una cobarde. No confrontaré a esta familia (parcialmente porque no sé quiénes son). Nunca sabrán que mi hija está (o estaba) en su clase.

Soy demasiado cobarde para dejarles saber cuánto me han hecho llorar a mi y a mi hija. Nunca sabrán cómo afecto a mi familia su decisión.

Así que les pido, por favor piensen en niños como Scarlett cuando consideren no vacunar. Y por favor recen para que Scarlett pase el año sana y segura“.

La mamá de Scarlett publicó esta carta el 7 de septiembre. Y recientemente actualizó su página web con la decisión que tomaron.

“Luego de mucho pensarlo, de discutirlo, de apoyo de nuestros amigos, hemos tomado una decisión en cuanto a la escuela de Scarlett. Ella y Evangeline IRÁN a la escuela hoy”.

-La mamá de Scarlett-

La mujer explicó que antes de que enfermase la pequeña tenía todas sus vacunas al día; que nunca podrán controlar por completo cuán expuesta estará su hija; que para tener cuatro años es muy buena para lavar sus manos; que cuentan con el apoyo y cuidado de la profesora de Scarlett; y que quieren que su hija tenga una vida relativamente normal. 

Ojalá que muchos padres puedan sentir y comprender el mensaje.

Te puede interesar