Por Raúl Cobo
9 noviembre, 2016

«Si Trump piensa en construir muros, nosotros pensaremos en hacer puentes».

Hagamos a Latinoamérica grande de nuevo, más grande que la América de Trump, que si él esta pensando en construir muros, entonces busquemos la forma de hacer puentes. Que el odio, el miedo y la ignorancia se queden del otro lado, y que acá se queden los poetas, escritores y cantantes. Hagamos a Latinoamérica grande de nuevo, tan grande como el beso de buenas noches de una madre o el abrazo de un amigo sin contratos de por medio. Hagamos que el señor Trump entienda que el dinero nunca será más eficiente que millones de latinos trabajando por un hermano.

Hagamos a Latinoamérica grande de nuevo, tan grande como fueron nuestros pueblos iniciales, tan sabio como los mayas, tan genios como los incas. Que si nos hacen un muro, nosotros lo saltaremos, que desde arriba contamos con las mágicas instrucciones de Cortazar y con las sabanas viejas de García Marquez.

Hagamos a Latinoamérica grande de nuevo, tan alta para que toque el cielo, que se escuche fuerte, como si el Divo estuviera cantando rancheras en compañía de la Negra Mercedes, como cuando la voz de Violeta Parra despedazó a los franceses. Hagamos que desde Washington escuchen los ecos de una ciudad en furia.

Que no nos asuste la América de este señor con peinado raro, que no nos asuste su postura matonesca y su actitud de niño mal criado, que desde este lado somos muchos más, que es acá donde está la verdadera América, esa que habla español, baila apretado y sabe que el fútbol se juega con los pies y nunca con las manos.

Hagamos a Latinoamérica grande de nuevo, como si se tratara de un cuento de Borges, como los versos desesperados de Neruda. Hagámosla tan grande como lo son nuestras derrotas y fracasos, que si de algo sabemos los latinos es de caer, que aquí el que no tropieza no sabe aprender. Nuestras heridas no son en vano.

Qué miedo le podemos tener a Trump si por estos lados hemos visto desfilar a tanto mal gobernante y dictador pretencioso, qué tanto nos pueden dañar con un discurso siniestro si por esos lados sobrevivimos a la guerrilla, el narcotráfico, los terremotos, las lluvias y el hambre.

¡Hagamos grande a Latinoamérica de nuevo! Allá Trump con su muro. Él bien podrá construir un muro todas las veces que quiera, pero sin la fuerza de un latino, dudo que ese muro se sostenga.

Hagamos que nuestros niños aprendan el mapudungún, el guaraní y las lenguas caribeñas. Que hagan de su piel morena una única bandera. Que aprendan a bailar el tango, luego una cumbia y que terminen con una cueca. Que al comer les pique la lengua y que aprendan a tomar el mate sin azúcar, y que por sobre todas, sepan realmente de donde viene el auténtico café.

Hagamos grande a Latinoamérica de nuevo.

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