Por Felipe Carmona
11 mayo, 2016

Una profesional respondió la pregunta que atormentó a la humanidad durante siglos.

Si la sexualidad es un tema hoy, en pleno siglo XXI, también lo fue el siglo pasado y, aunque no lo creas, también lo fue un par de milenios atrás. Por eso, a pesar de que parezca gracioso, mirar los penes de las estatuas de las antiguas civilizaciones, es echar un vistazo a la historia y a las tradiciones de entonces.

Aunque muchos crean que esos pequeños penes dan risa, una historiadora vio un alto contenido cultural en ellos.

David, de Miguel Ángel / foto por Jörg Bittner Unna
David, de Miguel Ángel / foto por Jörg Bittner Unna

Ellen Oredsson es Historiadora del Arte y escribe en su sitio ‘How To Talk About Art History‘ (‘Cómo Hablar de la Historia del Arte‘, en español) y cuando notó las reacciones de sus lectores frente a los diminutos órganos de hombres de piedra, quiso responder en su particular estilo: uno muy conocedor del tema, pero capaz de explicarlo de manera simple.

“Los valores acerca de la belleza masculina eran completamente diferentes en ese entonces”.

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“Hoy, los penes grandes son vistos como de gran valor y masculinos, pero en esos tiempos, la mayoría de las evidencias muestran que los penes pequeños eran considerados mejores que los más grandes”.

“Los penes grandes eran asociados con características muy específicas: la estupidez, la lujuria y la fealdad”.

La profesional destaca dónde encontraban el verdadero valor los hombres de la Antigua Grecia: En su cerebro y no en su entrepierna.

“El hombre griego ideal era racional, inteligente y autoritario. Puede que haya tenido mucho sexo, pero esto no estaba relacionado al porte de su miembro, y su pequeño pene le permitía seguir siendo ‘cool’ y lógico”.

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La próxima vez que veas a un hombre de abdominales perfectos, brazos bien torneados, hermoso rostro… y pene pequeño, recuerda que era un hombre perfecto… y que el intelecto es lo que, de verdad, importa.

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