Por Teresa Hechem
24 julio, 2015

“El racismo no tiene límites y el odio no tiene venganza”. 

Hace un poco más de un mes, por culpa del racismo, 9 personas murieron en la Iglesia Mother Emmanuel en Charleston, Carolina del Sur. Y tres días antes de este tiroteo, estas niñas bailaban energéticamente, como lo suelen hacer los domingos en esa iglesia:

httpv://youtu.be/cJvL5Srjolc

En muchas iglesias, los domingos celebran a los jóvenes, donde conversan y a veces presentan bailes. Como fue el caso de estas niñas. Cuesta pensar que una niña de tan solo 5 años que asiste a la Iglesia se tuvo que hacer la muerta para poder sobrevivir ese trágico día. Y es que eso es lo que el racismo hace: se infiltra hasta en los espacios más sagrados y aterroriza a los más vulnerables.  Las chicas estaban bailando en la iglesia que era dirigida por el reverendo que hace solo unos meses se puso de pie en el Senado para condenar la brutalidad, hablando de esta manera:

httpv://youtu.be/KcSBIyFQV-I

Lamentablemente, esta persona ya no está viva por culpa del odio. La activista Erika Williams dice que “El racismo no tiene límites y el odio no tiene venganza. Debemos usar toda la ayuda que podamos conseguir para trabajar y luchar contra el racismo”.

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Michail Azarniyouch

Se preguntarán qué tienen de esperanzadores estos videos. Y la verdad es que pese a los fallecidos, este video es esperanzador porque nos deja claro una cosa; que esta Iglesia ha luchado por años y generaciones para terminar contra el racismo. Y que lo seguirá haciendo con más fuerzas aún. Esperemos que su lucha sea efectiva ya que todos queremos un mundo donde todos son tratados de la misma manera.

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