Por Francisco Armanet
7 septiembre, 2016

A continuación; pechos enormes y muchísima hambre.

Simple y al grano: un joven se puso una gorra, quitó los zapatos y se sentó en la calle a pedir dinero. Al mismo tiempo y en la otra esquina, una chica atractiva hizo el ejercicio idéntico con un propósito diametralmente distinto; conseguir fondos para financiar su supuesto implante de senos. Ambos se instalaron en sus respectivos puestos y esperaron a que la gente comenzara a pasar frente a ellos. No parece haber mucha ciencia y el resultado de este experimento social puedes adivinarlo casi sin necesidad de hacer clic para ver el video. Sin embargo, lo que al parecer no es tan evidente, es que lo que estos dos jóvenes demostraron en apenas una mañana, es reflejo de una realidad que merece y debe ser cuestionada.  

Youtube
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Las imágenes muestran cómo el «mendigo» es literalmente abandonado a su suerte. Nadie se le acerca, todos lo ignoran cuando habla y, mucho menos le entregan una moneda. Claro, muchas personas podrán argumentar que no todos los vagabundos son discapacitados y que, por lo tanto, cuentan con las facultades para trabajar y ganar dinero de manera «justa». La verdad es que eso es cierto. Pero ahí no radica el problema. 

Lo que muestra este video es cómo las mismas personas que negaron una moneda al mendigo, pocos segundos después le regalan billetes a la chica atractiva. «Buena suerte», le dicen. «Espero que logres tus metas»... Ella sólo agradece y los mira con una sonrisa.

Youtube
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Finalmente, en la última parte del video, los dos protagonistas de este experimento social se juntan en la misma calle y hacen el ejercicio a menos de 5 metros de distancia.

Mira lo qué pasa a continuación.

httpv://youtu.be/p9bC9GX6Pac

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