Por Javiera Oliden
16 agosto, 2017

Así lo dice la ciencia.

En general cuando hablamos de comida, nos enfocamos obviamente en el sabor, y si es que hablamos de lo que perciben los demás sentidos, mencionamos la textura, el aroma y su apariencia. Pero el sonido que hace tu comida también es parte de la experiencia, y en particular cuando se trata de las patatas fritas de bolsa. Un profesor de la Universidad de Oxford, investigó el efecto que el sonido de la bolsa y de las patatas en sí tienen en cómo percibimos su sabor y descubrió que mejora la experiencia considerablemente.

Como describen en el Daily Mail, el profesor de psicología experimental Charles Spencer hizo un experimento sónico en el que descubrió que los sonidos son una parte importante en la percepción de la frescura de las patatas. Escuchar el ruido de la bolsa hizo a los participantes pensar que eran más frescas y crujientes. Aunque sea molesto cuando alguien está abriendo una en el cine, de algo sirve.

Y lo mismo pasa con las patatas en sí. Hizo que los participantes se pusieran audífonos mientras comían, y cambió los sonidos. Aquellos que podían escuchar el crujido en un volumen más alto, pensaron que estaban más frescas. Por el contrario, aquellos que no pudieron escuchar o escucharon el sonido en frecuencias más bajas, las percibieron como más viejas o rancias.

Destaca como los sonidos también son parte de la experiencia de comer:

“Los sonidos del paquete en que la comida es experimentada, piensa en el traqueteo de la bolsa de patatas, o la explosión al destapar una champaña, pueden influenciar si disfrutamos lo que viene después también”.

Así que la próxima vez que vayas a comer y lo tengas todo planeado desde el sabor a la presentación, recuerda considerar también qué es lo que vas a escuchar.

¿Cuál es tu sonido de comida preferido?

 

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