Por César Ruiz
19 enero, 2016

“Después de colocar mis artículos, vi que la persona delante de mí era una anciana… Una parte de mí estaba frustrada con esta mujer y las molestias que me causaba”.

Sarah Owen es una mamá de Indianapolis, Estados Unidos, que publicó en Facebook un texto sobre un cajero que encontró en el supermercado Target. Por lo general, cuando la gente publica sobre el servicio al cliente de las grandes cadenas, los escritos están llenos de ira, pero en este caso, Owen quería compartir como un joven ayudó pacientemente a una anciana que hubiera desesperado a cualquiera.

Yesterday Matt was sick. I picked up Archie from the sitter and Eloise from school and decided to run to Target for a…

Posted by Sarah Owen Bigler on Wednesday, January 13, 2016

El texto dice:

Ayer Matt estaba enfermo. Recogí a Archie de la niñera y a Eloise de la escuela y decidí correr a Target por un par de cosas. Tenía la esperanza de entrar y salir rápidamente.

Encontré una línea con sólo una persona delante de mí y comencé a organizar mis artículos en el transportador. Después de colocar mis artículos, vi que la persona delante de mí era una anciana. Ella estaba pagando por sus artículos con cambio y quería comprar cada uno por separado. Una parte de mí, la parte que había tenido un largo día de trabajo, la parte de mí que tenía un niño de un año y medio de edad derritiéndose en el carro, la parte que se había puesto un tiempo innecesario para pasar a Target y llegar a casa, estaba frustrada con esta mujer y las molestias que me causaba.

Pero entonces vi al joven empleado con esta mujer. Lo vi ayudarla a contar su cambio, siempre tan tiernamente tomándolo de sus manos temblorosas. Lo escuché decir varias veces ‘sí, señora’. Cuando le preguntó si tenía suficiente (dinero) para comprar una bolsa reutilizable, él le dijo que sí y se fue a conseguir una para ella y luego volvió a empacar sus artículos. En ningún momento este empleado se molestó o hizo gestos. Sólo fue paciente y amable.

Mientras lo miraba, vi que Eloise hacia lo mismo. Ella estaba de pie al lado de la mujer, viendo al empleado contar el cambio. Me di cuenta de que yo no había sido molestada en absoluto. En lugar de eso, mi hija estaba en su lugar presenciando amabilidad y paciencia y que un completo desconocido le estaba enseñando una valiosa lección; además, me di cuenta de que yo también necesitaba repasar esta lección.

Cuando la mujer terminó, el empleado comenzó a pasar mis artículos y me dio las gracias por la paciencia. Entonces le di las gracias por enseñarnos sobre paciencia y amabilidad por su forma de tratar a esa mujer de edad avanzada. Y aunque mi tiempo en Target había acabado, cuando él terminó metí mi carro de compras a la tienda tratando de encontrar a la gerente. Yo quería que ella supiera de la bondad y paciencia del empleado y lo mucho que significó para mí. Después de rastrearla y compartir la historia con ella, dejamos la tienda con un carro lleno de artículos de consumo, pero nada es más que un corazón lleno de gratitud por una lección tan valiosa.

Si alguna vez te encuentras en el Target de Glendale, dale a Ishmael una sonrisa y un guiño. El mundo necesita más personas como él.

Tal vez el chico no sepa que se volvió viral, pero cuando vea a cientos de personas sonriéndole y reconociéndolo, lo notará. Y es muy cierto lo que dice Sarah al final, el mundo necesita más amabilidad como la de Ishmael.

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