Por Francesca Cassinelli
5 octubre, 2016

“Antes del incendio, mi apariencia era lo que usaba para obtener lo que quería”.

Hasta su accidente, Danielle Branch siempre había confiado en su apariencia para conseguir sus objetivos. Sus enormes ojos azules y su curvilínea figura eran su orgullo y -de no ser por las quemaduras que sufrió- habrían seguido siendo su principal forma de relacionarse con los demás. Dice estar agradecida de ese cambio.

El 31 de diciembre de 2015 un incendio la despertó en la casa rodante en que dormía.

PA Real Life.
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Eran las ocho y media de la mañana, y ella sentía el calor y el olor a gas que inundaban todo. Corrió hacia su padrastro y lo despertó para que huyesen del lugar.

“Vio que yo estaba incendiándome, mis piernas y mis brazos, mi cara y mi cabello y corrió a abrir la puerta”.

-Danielle Branch, citada en el Daily Mail-

Pero al abrir la puerta la situación empeoró: el oxígeno que ingresó al vehículo lleno de gas licuado provocó una explosión y su padrastro sufrió heridas severas.

Danielle y su mamá pudieron huir del vehículo en llamas, y ella se dio cuenta de que estaba quemándose así que rodó en el suelo para intentar mitigar el fuego.

“Las suelas de mis pies se habían desprendido, y era doloroso, pero nunca pensé cuán mal estaba el resto de mi cuerpo”.

-Danielle Branch, citada en el Daily Mail-

Ella y su madre vieron cómo el vehículo se quemaba desde una distancia segura. Luego supieron que en el incendio murió uno de sus perros.

La vida después del accidente

Cuando llegaron los vehículos de emergencia al lugar, Kent en Reino Unido, Danielle fue trasladada por vía aérea al Hospital de Westminster.

Allí cifraron sus quemaduras en un 85% de su cuerpo, la mayoría en tercer grado. Danielle tuvo suerte de sobrevivir y de recibir ayuda a tiempo.

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La joven estuvo en coma inducido hasta el 1 de marzo, mientras sus padres eran atendidos en un hospital distinto. Su mamá sufrió quemaduras de tercer grado en su pierna y espalda. Su padrastro en su brazo.

Cuando despertó del coma inducido fue un golpe enterarse de la gravedad de sus quemaduras, Danielle siempre pensó que solo había quemado las plantas de sus pies.

“Cuando me miré en el espejo por la primera vez yo estaba horrorizada… fue peor de lo que imaginaba (…) Uno de los doctores me entregó un espejo. Me prepararon diciéndome que tenía graves quemaduras y había un consejero presente en caso de que necesitara hablar con ella”.

-Danielle-

Danielle califica como “horrible” el momento en que vio su “nuevo” rostro. “Perdí mis cejas y mis pestañas, y no tenía cabello”, recuerda.

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Tras un mes consciente en el hospital, Katie fue dada de alta en el hospital y continuó su camino de recuperación en casa.

No podía caminar ni vestirse sola, aunque dice que su mayor batalla fue volver a sentirse bien con su apariencia.

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Las palabras desatinadas de una mujer mayor en una tienda tampoco ayudaron:

“Unas semanas después de volver a casa fui a una tienda de comida rápida cruzando la calle. Una mujer mayor me miró y dijo Qué te pasó, luces como un desastre. Realmente golpeó mi confianza. Pensé que era lo que todos pensaban, pero que ella era la única persona valiente para decirlo”.

-Danielle Branch-

La joven trabajaba en ventas, pero tras el accidente no pudo volver a su trabajo. Se sentía sola y aislada, y sentía que nadie entendería lo que estaba sintiendo.

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Fue en medio de esos sentimientos que entró en contacto con la Fundación Katie Piper, creada por una modelo que sufrió un ataque con ácido. La organización ofrece apoyo a personas son quemaduras y cicatrices.

Cuentan con grupos de consejería, ayuda para restaurar el cabello, tatuar con fines médicos, ayudar a maquillarse y también dan consejos para ayudar con cicatrices.

Sin embargo, lo que Danielle más necesitaba era una persona con quien hablar de lo que vivió.

“Antes del incendio, mi apariencia era lo que usaba para obtener lo que quería (…) Ahora me doy cuenta de que es lo de adentro lo que importa”.

-Danielle Branch-

Katie, que tiene 32 años, ayudó a Danielle a conocer otras historias de personas que sufrieron quemaduras. Cambió su vida.

“Me di cuenta de cuán afortunada soy de tener todos mis dedos (…) Mucha gente juzga un libro por su portada”.

-Danielle Branch-

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Dice que Katie y su fundación le ayudaron a ser una mejor persona y que está “agradecida de ser una persona decente”.

Ahora Danielle ayuda a Katie a reunir dinero para mantener la fundación y así seguir ayudando a mujeres alrededor del mundo.

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