Por Ignacio Mardones
20 abril, 2015

Un testimonio impactante.

Su nombre es Sophie Webster y vive en Inglaterra, ella fue contactada por una mujer en los Estados Unidos para que le ayudara a comunicarse con su hijo que también tiene autismo. Sophie, al comienzo no podía relacionarse hablando, ahora usa un dispositivo, pero también puede escribir y así expresar sus pensamientos. La relación entre las dos mujeres ha sido muy fructífera y ya tienen la confianza de hablar de temas personales de su vida. Por eso mismo, la mujer quería que el mundo conociera más a esta increíble joven que le ha ayudado a comunicarse con su hijo, y le pidió que se explayara sobre algunos temas relevantes de su propia vida:

“Sobrecargo sensorial:

¡El sobrecargo sensorial es la peor sensación del mundo! Me sucede cuando veo a mucha gente caminando alrededor mío o cuando escucho muchos ruidos al mismo tiempo. Por ejemplo, en un cuarto de gente hablando, mi cerebro se empieza a pasear por todas las conversaciones que hay, aunque yo luche por mantener la atención en la persona con la que estoy. Es tan frustrante y tengo que irme del lugar y escuchar a mi cuidador, así me recompongo. También me ocurre que cuando me sobrecargo sensorialmente siento como si tuviera mil abejas dentro de mi cabeza, y me duele mucho y es como si fuera a estallar. Es la cosa más desagradable que haya experimentado. Me golpeo la cabeza contra objetos y murallas sólo para aliviar un poco la presión y detener esa molestia. Cuando me siento así, me resulta muy difícil hablar o armar cualquier frase. Mis palabras simplemente no salen como yo quiero que lo hagan, no puedo hacer que hagan sentido. Yo me bloqueo y espero a que todo el ruido se vaya, cierro los ojos para sentir un poco de paz y tranquilidad. No creo que nadie pueda entender de verdad de lo que hablo, experimentarlo, pero si te imaginas a 50 personas tratando de hablarte todas al mismo tiempo, pidiendo una respuesta urgente, quizás ahí, sólo ahí, puedas saber lo que se siente.” 

overloadFuente

Obsesiones :

Tengo muchas obsesiones, como por ejemplo, el tiempo y los números. Me gustan los números 0, 5 y 8, así que cuando uso un reloj digital, no puedo hacer nada a menos que estén alguno de esos número, lo que, como imaginas, causa muchos problemas. Hay muchas batallas contra las obsesiones que tengo que dar día a día, como por ejemplo siempre querer beber desde una bombilla roja o rosada, beber de la misma taza, sentarme en el mismo asiento en los cafés o restoranes, estar en el mismo lugar en el gimnasio -la lista es interminable. Pero mi cuidador es magnífico en su trabajo y me ha ayudado a hacer la vida más fácil. A veces el surgimiento de una nueva obsesión es muy duro, me retuerce y me siento frustrada, y echo mi cabeza hacia atrás y cierro los ojos. Puedo imaginar que es muy frustrante para mi cuidador o la persona que lo presencia, pero así es como funciona mi cuerpo ante estas cosas. Después trato de escuchar a mi cuidador y entiendo por qué necesitamos ir hacia tal lugar y cuál es el siguiente paso. Suena complicado, de seguro, pero créeme, pero después de todo, es mucho más satisfactorio que rendirme ante todas mis obsesiones.” 

La vida puede ser difícil para ella, pero tiene un apoyo constante…

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