Por Ignacia Godoy
7 septiembre, 2016

Un error un poco extraño.

Hay veces en que nos confundimos con las direcciones o que incluso llegamos a otra parte a la que no queríamos llegar. Pero este caso se va un poco al extremo. Primero, a mí por lo menos me dan un poco, SOLO UN POCO, de pánico los aviones. Subirme a uno de ellos es un desafío pero con tal de viajar lo hago igual.

El problema llega cuando empiezan las turbulencias, o las señales de abrocharse el cinturón. Pero que el piloto se equivoque de dirección, eso realmente me sacaría del avión gritando.


Esto fue lo que pasó con la aerolínea AirAsia que se suponía debía partir de Sydney (Australia) a Kuala Lumpur (Malasia).

Partió todo bien con los pasajeros sentados en sus sillas, hasta el momento en que el capitán ingresa la dirección de destino.

Yo no conozco nada de aviones, pero ¿qué tan difícil puede ser?. Bueno, parece que mucho porque puso las coordenadas de Sydney (Australia). ¿No iban para Malasia?, ¡exacto!. Ni me imagino cómo habrán estado los pasajeros en ese momento.

Para cuando se dieron cuenta ya era demasiado tarde y el avión no podía dar la vuelta. El piloto desesperado, intentando de todo para volver a la dirección de origen sin éxito, decidió aterrizar en Melbourne. ¿Y dónde queda eso?. En Australia, mismo continente desde donde partieron, a una hora de Sydney (en avión claro).

Según el informe que se hizo del incidente, la culpa de esto también la tuvo la aerolínea que no renovó el sistema de navegación de la nave que habría prevenido de forma automática lo que le ocurrió al avión Airbus A330.

Y para terminar con la «aventura», los pasajeros estuvieron seis horas esperando poder volar nuevamente a Malasia.

Yo hubiese estado en ese avión y creo que habría gritado de pánico. Pero quizás habría sido la única loca.

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