«Mis testículos, que siempre habían estado ahí pero escondidos en las ingles, se dejaron ver. Lo que pareció un clítoris al nacer era en realidad un micropene y creció junto al vello, la barba y el bigote».

«Si era niño me llamarían Gabriel José y Patricia si era niña. El médico que atendió mi parte no vio testículos por ningún lado y le pareció reconocer una vagina. Me creyeron niña. Mi padre, militar, y mi madre, ama de casa, me bautizaron Patricia», narra Gabriel Martín en Verne. 

El español, que nació con genitales intersexuales, escribió una columna en que detalla cómo se dio cuenta de que -a pesar de ser bautizado como niña- era un varón.

Relata que desde pequeño se sentía un chico. «No me sentía para nada como niña. Lo que quería era echar partidos de fútbol, estar con otros niños y ser uno más», recuerda, añadiendo que esa actitud provocó que fuera el blanco de los insultos en la escuela.

Fue durante la pubertad que Gabriel se dio cuenta de que, a pesar de haber vivido como Patricia toda su vida, en verdad era hombre.

«Mi cuerpo me dio la razón. Mis testículos, que siempre habían estado ahí pero escondidos en las ingles, se dejaron ver. Lo que pareció un clítoris al nacer era en realidad un micropene y creció junto al vello, la barba y el bigote».

-Gabriel Martín, en El Verne-

Pensó que ahora podría vivir tranquilo, pero provocó mucho rechazo en su círculo. Dice que fueron «años horribles de acoso, humillaciones e insultos». 

A los 16 años vio la descripción de sus genitales en un libro. La caracterización estaba en un capítulo dedicado a las «malformaciones», pero dice que lo volvía a leer una y otra vez.

Cuando se sintió más seguro al respecto contó de sus órganos intersexuales a sus madre y algunos amigos.

Foto: Facebook / Gabriel J. Martín.
Foto: Facebook / Gabriel J. Martín.

Sus amigos dejaron de llamarle Patricia y comenzaron a decirle Gabriel. Sus padres no supieron cómo ayudarle.

«A los 18 años fui al médico y por fin me diagnosticaron. Nací con órganos intersexuales», escribe Gabriel en su columna de El Verne, en El País. Allí hace énfasis en que «no hay personas intersexuales, sino personas que nacen con genitales intersexuales, que además pueden tener formas muy distintas».

«Todo en mi ser funcionaba en masculino, pero esa pequeña parte del cuerpo que se utiliza para identificar el sexo, en mi caso, había estado confusa y parecía femenina».

– Gabriel Martín-

Luego del diagnóstico oficial, Gabriel comenzó a cambiar su nombre legal. Dice que el acoso que recibió cuando era más pequeño fue producto de conductas infantiles e inmadurez.

«El acoso va más allá del odio hacia una persona: no era yo ni era mi culpa, era su inmadurez y su conducta infantil».

-Gabriel Martín-

Después de su cambio de identidad legal, Gabriel se encontró con un nuevo problema: cuando aún era Patricia le había gustado un chico, pero no había supuesto un problema en ese momento.

Sin embargo, más de adulto se dio cuenta de que le gustaban los hombres y, por lo tanto, era homosexual.

«Entonces empezaron la culpabilidad y las preguntas ¿Por qué me tiene que ocurrir esto también a mí? ¿No era suficiente todo lo demás?».

-Gabriel Martín-

Tras mantener una relación con una mujer por más de 10 años, decidió finalizarla y comenzar una nueva etapa. «Dos años después, tuve mi primera relación con un chico», relata Gabriel, que luego comenzó a trabajar en psicología afirmativa gay.

Gabriel publicó su libro «Quiérete mucho, Maricón» en marzo de este año. Foto: Facebook / Gabriel J. Martín.

«Antes era habitual que los médicos mutilasen los genitales para estandarizarlos, pero desde 2006 esto no se hace (o, al menos, no se debería según los protocolos internacionales)», explica Martín. 

Gabriel finaliza aconsejando a los niños que estén pasando por algo parecido a lo que pasó él que busquen a personas en su misma situación.

«A todos les diría que se lo tomen con calma, que no hay prisa. Los niños, que intenten ver la vida como algo que va mucho más allá de mañana. Los padres, que aprendan a vivir con la incertidumbre y que no tengan prisa por catalogar ni por pasar por una intervención. Ya habrá tiempo», finaliza Gabriel Martín.

¿Qué te parece su testimonio? 

 

Puede interesarte