Por Ignacio Mardones
9 octubre, 2015

Todos solemos ser así, sólo que no nos damos cuenta 

A algunas personas les incomoda subirse a los ascensores, esto sucede por algo muy lógico: están encerrados con desconocidos en una caja metálica cubierta de espejos. Ahí cualquier movimiento se siente como si fuera un gesto relevante, las miradas intentan no cruzarse y lo único que se puede esperar es que el tiempo pase rápido.

Esta dinámica que se da en ellos es perfecta para llevar a cabo un experimento social como el que veremos a continuación. Se hace evidente que el individuo trata de no ser diferente al resto y normaliza su postura para resaltar lo menos posible:

httpv://youtu.be/cyLCDNVB83k

Uno piensa que no actuaría como ellos, pero al momento de estar en esa situación las cosas resultan muy distintas…

La influencia social nos afecta más de lo que creemos. Lo importante es volvernos conscientes de eso y no ceder ante ella en momentos importantes.

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