Colaboración por Daniela Pérez
Venezolana. Ciudadana del mundo. Pasión por la lectura directamente proporcional a la pasión por la escritura. Amante de los animales, viajes y libros. Laberinto de Serendipias

¡Sonreír puede resultar tan placentero para nuestro cerebro como comer 2.000 barras de chocolate o recibir 25.000 dólares! 

Los seres humanos somos, por naturaleza y por excelencia, seres sociales. Estudios científicos demuestran que el total aislamiento de una persona podría conllevar al desarrollo de diversas psicopatologías. Esto claramente nos da una idea de cuán importante es la interacción persona-persona para nuestro desarrollo, desde que nacemos hasta que morimos.

Desde los albores de nuestra existencia, con el amamantamiento materno, nos estamos relacionando, conectando, comunicando. Para la construcción de nuestra personalidad, para formar lazos sólidos con nuestra familia, para hacer amigos, para encontrar pareja, para aprender, para buscar trabajo debemos desarrollar (consciente o inconscientemente) habilidades que nos permitan transmitir nuestro mensaje, ideas y sentimientos a otros, y recibir lo que nuestro interlocutor nos quiere transmitir también. En síntesis, el funcionamiento de las sociedades humanas es posible gracias a la comunicación.

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@annebdance

Podríamos caer en el error de pensar que el santo grial de la comunicación es el verbo, pero no es así. Nuestro idioma y la manera en que lo usamos tiene un papel importante en el  intercambio de información (conscientemente) con otras personas, pero existen otras formas de transmitir mensajes, sean estás conscientes o inconscientes; esto es lo que conocemos como “lenguaje no verbal”. En esta forma de comunicación transmitimos información a través de gestos, signos e indicios. Cruzar los brazos o las piernas, inclinar la cabeza hacia un lado u otro, caminar erguido, morderse los labios, mirar fijamente o SONREÍR.

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@rainingrainbows

Este último es un gesto intersubjetivo, es decir, su interpretación y significado real dependerá de la percepción subjetiva de quien la emite y quien la “recibe”. No obstante, teóricamente, existen dos tipos de sonrisa: la sonrisa genuina o de Duchenne y la sonrisa profesional o de Wallace. Sea cual sea el tipo de sonrisa que se nos dibuje en el rostro, es uno de los gestos más poderosos de la comunicación no verbal. Pero, ¿realmente existe respaldo cientifico de lo que parece ser el “poder mágico” de las sonrisas? La respuesta es SÍ. Aquí algunos datos de interés: 

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@jennyee

1. Estudios señalan que un rostro sonriente (sea hombre o mujer) mejora la apariencia, haciéndola más atractiva al sexo opuesto.

2. Cuando sonreímos, se liberan ENDORFINAS, los neurotransmisores “de la felicidad”, que además nos ayudan a reducir el estrés, estimular la homeostasis (equilibrio de nuestro organismo) e incluso aliviar dolores. 

3. A la hora de una entrevista de trabajo, una sonrisa puede influir positivamente en la impresión que damos al entrevistador; una persona sonriente y relajada indica confianza y capacidad para hacer frente a situaciones estresantes.

4. Además, un grupo de investigadores británicos, en conjunto con Hewlett-Packard Development Company desarrollaron un estudio realizado a través de la utilización de una máquina de escaneo cerebral electromagnético y un monitor de actividad cardíaca para registrar la respuesta cerebral a diferentes estímulos. Se encontró que sonreír estimula nuestro cerebro de formas muy poderosas y sorprendentes a través de diferentes mecanismos. Las conclusiones del estudio son sorprendentes: sonreír puede resultar tan placentero para nuestro cerebro como comer 2.000 barras de chocolate o recibir 25.000 dólares. Definitivamente, ¡el mundo debería ser un lugar más sonriente!