Por Alvaro Valenzuela
19 agosto, 2016

«Viví a mi manera así que muero a mi manera. Por favor únanse a mi familia para celebrar mi vida, y no llorar mi muerte, el jueves 18 de agosto…»

Una madre de tres dejó su última huella en este mundo con un divertido obituario que aparte de sacar más de una sonrisa, deja una gran enseñanza: vivir la vida de forma feliz, con humor a pesar de lo que la vida nos depare. Natalie Bailie tenía 48 años y después de una ardua lucha de 3 años contra un cáncer que se expandió a sus pechos, pulmones y cerebro, dejó este mundo. Su despedida llamaba a festejar su vida más que a lamentarse.

El obituario anunciaba su propia muerte y fue publicado en el diario inglés The Stoke Sentinel. En el texto Natalie le decía a su familia y amigos que ella vivió su vida a su manera por eso también moriría así. Dentro de sus peticiones pidió «muchas flores» y a los que asistieran al entierro que lleven «calcetines raros».

The Stoke Sentinel
The Stoke Sentinel

«Hola, si estás leyendo esto es porque morí. Viví a mi manera así que muero a mi manera. Por favor únanse a mi familia para celebrar mi vida, y no llorar mi muerte, el jueves 18 de agosto a las 3.30pm en el Crematorio Carmountside. Luego de esto, habrá una fiesta con todas mis canciones favoritas en el Trent Country Club. Jeans, calcetines raros y tenis son opcionales. Familiares y amigos que deseen ir, por favor reúnanse en el crematorio. Un montón de flores, por favor. Les amo. Lirios, fresias y rosas blancas son mis favoritas. ¡Los veo a todos allí!»

Según señala ITV, ella planeó su funeral desde que recibió la noticia del doctor que tenía un cáncer terminal. Además del obituario, ella pidió, entre otras cosas, que en el responso pusieran la canción de la película del Mago de Oz, «Ding Dong The Witch is Dead» (Ding dong la bruja está muerta) lo que causó mucha gracia entre los asistentes.

Ella trabajaba como cuidadora en muchas casas de acogida hasta que su enfermedad la obligó a retirarse. Su madre, Carol Haw, de 71 años, dijo que su hija no tenía «aires de grandeza», sin importar la compañía.

«Ella era una luchadora y peleó hasta el final; era su absoluto nivel de determinación lo que la mantuvo de pie, caminando y ayudando a las personas».

La despedida perfecta.

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