Por Diego Cid
7 junio, 2017

Si tan sólo hubiese pedido más exámenes.

Hace dos años, Jennifer Cordts notó un punto rojo en su pecho izquierdo que parecía una quemadura de sol. Por si las dudas, decidió hacerse una mamografía, cuyos resultados le dijeron que estaba todo en orden. La solución era simple: quizás estaba usando sostenes muy pequeños. Con unos más cómodos, la mancha debería desaparecer.

Excepto que nunca se fue.

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Frente a este miedo, Jennifer, que es madre de dos niños, decidió buscar sus síntomas en Google. El resultado le dejó perpleja: cáncer de mamas inflamatorio.

Una biopsia terminaría por confirmar su mayor miedo.

“Recuerdo al doctor diciendo que era este tipo de cáncer y en lo único que pude pensar fue en lo que había buscado en Google. Ahí decía que todas las personas que lo sufren, mueren”.

Jennifer Cordts.

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El Cáncer de mamas inflamatorio es una forma menos común y más agresiva de cáncer. Las células cancerígenas se infiltran en la piel y vasos linfáticos de los pechos.

“El resultado suele ser un pecho inflamado y cálido, a veces con piel gruesa que parece pelada de una naranja. Salpullidos y pequeños nódulos cutáneos también son síntomas comunes”.

Dra. Marleen Meyers, Oncóloga del Centro Perlmutter para el Cáncer de la Universidad de Nueva York.

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Otras señales de esta extraña variación de la enfermedad, que comprende entre un 1% y 5% de todos los cánceres de mama en Estados Unidos, incluye enrojecimiento o piel que parece raspada, dolor o tejido suave, pezones invertidos y/o ganglios linfáticos inflamados bajo el brazo o cerca del cuello.

Como este tipo de cáncer es tan violento, el tratamiento suele ser una combinación de quimioterapia, cirugía y radiación.

Justamente, Cords está pasando por una terapia de radiación para mostrar el avance de su enfermedad.

Cada tres meses, se debe realizar un escáner PET (Tomografía por Emisión de Positrones) para ver si su cáncer se ha ramificado. Ella espera que ahora su historia sirva como advertencia para el resto de las mujeres.

“Realmente quiero que esto sirva para educar. Quiero que alguien diga ‘¡Oh Dios mío! Tengo el pecho rojo, debería revisar” y que no se conformen con la mamografía, sino que pidan más exámenes”.

Jennifer Cordts.

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La Dra. Meyers también destaca que siempre es mejor fallar por el lado de la precaución cuando notamos algo extraño en nuestro cuerpo. Nosotros lo creemos también.

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