«Mi madre dijo que el hecho de que los miles de likes y comentarios positivos provinieran de todas las razas y religiones, la emocionó aún más».

Los abuelos de Jessica Glatt no deberían estar vivos, tampoco ella, y mucho menos Harli, la bisnieta que nace luego de una historia simplemente asombrosa, sin embargo, gracias al coraje de los cuatro y a la nueva oportunidad que les dio la vida, hoy el mundo entero recibe un mensaje para no olvidar nunca. Ellos lo hicieron posible.

El destino unió a Max Durst (89) junto a su señora Anna (86), ambos abuelos de Jessica, luego de ser los únicos sobrevivientes de sus respectivas familias al holocausto en la segunda guerra mundial. Los dos pasaron por condiciones extremadamente peligrosas al interior de distintos campos de concentración, incluyendo Auschwitz y Ebensee, donde la tortura y el exterminio eran pan de cada día. Sin embargo, vivieron para contar la historia y conocer a su primera bisnieta.

«Cuando Harli tenía tres meses de edad, mi madre y yo viajamos a Florida a visitar a mis abuelos. Era tan increíble que después de todo lo que ellos habían vivido, estuvieran para conocer a su bisnieta, por eso decidimos conmemorar aquel inolvidable momento. Mi madre encontró a un fotógrafo local que pudiera retratarnos, y después de mucho insistir, mi abuelo aceptó que le tomaran una serie de fotos sosteniendo a Harli en su brazo tatuado. Esta es mi favorita y la tengo enmarcada en mi velador. Hoy es el primer día que la ve una persona ajena a nuestra familia»

-Jessica Glatt-

abuelos holocausto 11
Jessica Glatt

El tatuaje en el brazo de Max Durst, símbolo creado por los Nazis para identificar a los prisioneros, se aprecia claramente aún después de más de 6 décadas de haber sido tatuado. Cuenta Jessica que, si bien le fue difícil aceptar la fotografía, su abuelo finalmente comprendió que el tatuaje no sólo reflejaba un episodio de inmenso sufrimiento, sino también una historia de vida  inigualable: «La marca de maldad en su brazo, representa a la vez, el verdadero corazón de la sobrevivencia».

Max accede, no sin una importante cuota de temor, a publicar en las redes sociales la foto cargando a su bisnieta con el brazo tatuado. Para él y Anna, la reacción de la gente en Facebook fue tan inesperada que los conmovió hasta las lágrimas.

«Mi madre dijo que el hecho de que los miles de likes y comentarios positivos provinieran de todas las razas y religiones, la emocionó aún más».

-Max a Today.com-

Jessica originalmente posteó la foto para conmemorar el día del «Recuerdo del Holocausto», y se refiere al terrible episodio que marca un antes y un después en la historia.

«Con cada año que pasa, van quedando menos sobrevivientes que puedan contar sus historias», dice esperando que la fotografía de Harli y su abuelo ayude al mundo a nunca olvidar a los seis millones de personas que murieron en la crueldad e injusticia del holocausto.

¿Y tú? ¿Estás de acuerdo con que hayan publicado la foto?

 

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