Por Gustavo Aldunate
24 marzo, 2015

A veces lo que menos esperas, puede terminar ayudándote a ser feliz

Paul Kalanithi estudiaba medicina. En la residencia de un neurocirujano, el tiempo es oro, cada segundo debe significar progreso y Paul comenzaba a familiarizarse con eso de vivir contra el reloj. En su sexto año, tras sentir extrañas molestias, una tomografía confirmó lo que él temía: un cáncer se había ramificado por todo su cuerpo. Comenzó un proceso que cambiaría su vida y su percepción del tiempo para siempre:

httpv://youtu.be/hOrwcWfCYHM

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