Por Francesca Cassinelli
7 noviembre, 2016

Kenneth sabía que era distinto a los demás, pero no reunía el valor para ir al doctor.

Nunca tuvo mucho deseo sexual y eso le parecía sospechoso. A sus veintitantos años mantenía un cuerpo más o menos infantil, sin músculos y con una barba que solo debía afeitarse una vez al mes. Todo esto le resultaba sospechoso, pero no consultó al médico hasta que lo más extraño sucedió: comenzó a lactar.

Kenneth llegó a sus 27 años como un periodista de espectáculos y vivía la vida como cualquier otro adulto, pero en su interior se debatía por lo distinto que se sentía a los demás.

Instagram / Ken Baker.
Instagram / Ken Baker.

Cuando era más joven pasó por la preadolescencia: su voz cambió y perdió la “grasa de bebé”, pero nunca siguió más allá.

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No quería intimar con su novia, no le interesaban las relaciones físicas, sentía que nunca había terminado de desarrollarse.

Pero no reunía el ánimo de ir al doctor.

Instagram / Ken Baker. Instagram / Ken Baker.

Un día vio que de sus pezones salía leche, y ese fue el síntoma que le hizo consultar de una vez. Su doctor tuvo un diagnóstico claro: tenía un tumor en su cerebro, lo que había generado un crecimiento anormal.

Los médicos removieron el tumor casi por completo y le dieron medicamentos para solucionar los síntomas, pronto Ken pasó por la adolescencia perdida y pudo sentirse -¡por fin!- como un adulto normal.

A los pocos años conoció a su esposa, con quien hoy tiene dos hijos.

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Kenneth escribió un libro en que relata toda su historia, The Late Bloomer, texto que inspiró una película homónima que se estrenó este año en Estados Unidos.

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¿Qué te parece? Ken sabía que tenía un problema, pero no se decidió a ir al doctor hasta 10 años después.

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