Por Elena Cortés
16 noviembre, 2016

¡Un ejemplo!

Con los años he ido comprobando que cuando realmente queremos algo luchamos hasta el final para conseguirlo. La vida es corta y hay que aprovechar cada instante, sobre todo perseverando nuestros sueños y objetivos personales. Si hoy quieres ir y recorrer el mundo, haz que suceda. Puede que sea difícil, pero los sacrificios para llegar al camino que queremos recorrer, valen la pena. Juan Pablo Padilla Martínez es un claro ejemplo de lo que les estoy diciendo.

Este mexicano nacido en Tlaxcala y el menor de 6 hermanos, vendía tamales para costearse sus estudios y apoyar a su madre, después de que se quedara viuda.

«De lunes a viernes me levantaba muy temprano, sacaba el puesto y después me iba a la escuela mientras mis otros hermanos se quedaban atendiendo. Los fines de semana poníamos dos puestos, mi hermano mayor atendía uno y yo me iba un poco más al centro de Huamantla».

-Juan Pablo a El Universal

Al negocio familiar llamado «Pamar» (compuesto de los dos apellidos), le iba bastante bien, sin embargo, Juan Pablo sabía que tenía que comenzar a luchar por las cosas que realmente anhelaba porque la venta de tamales «no lo ayudaba satisfacer su mundo lleno de inquietudes y preguntas».

Al terminar la preparatoria, el joven decidió aventurarse e irse a Puebla a estudiar. Él deseaba ser médico, pero el destino lo llevó a ser físico.

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Agencia Informativa Conacyt

Confiesa que la física «lo atrapó» y a pesar de que planeaba hacer un semestre de esta carrera y cambiarse a medicina, se dio cuenta que esto era lo que realmente le gustaba y decidió seguir.

Con el pasar de los años, Juan Pablo sabía que aún quería darle chance a la medicina y es por eso que siempre trató de hacer cosas relacionadas a este ámbito. 

Hoy, realiza su posdoctorado en el Wellman Center for Photomedicine, del Hospital General de Massachusetts (sede principal de la Escuela de Medicina de Harvard). Y desea conmover a muchos jóvenes para que ellos también luchen por sus sueños, se aferren a sus pasiones porque «con perseverancia se puede lograr lo que uno se propone».

¡Un ejemplo a seguir!

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