Por César Ruiz
2 diciembre, 2015

«Por favor, no esperen a que sus hijos u otro ser querido pida su atención como la mía hizo, sus hijos tal vez no lo harían».

Cuando el estadunidense David Roseman llevó a su hija a desayunar un domingo, cada uno tenía planeada una actividad diferente. Él quería mirar el periódico y atender asuntos de su trabajo, pero ella buscaba hacer algo más extraordinario, como platicar con su padre. Ambos se llevaron una grata sorpresa

«¿Papá puedes no leer el periódico o revisar tu correo hoy?, ¿podemos solo estar juntos?», ella preguntó.

Lo que pasó durante el momento en que estuvieron juntos fue contado por el papá, David Roseman, en su perfil de Facebook. La publicación se hizo rápidamente viral.

Dear Fellow Human Beings,This morning, at her request, I took our 9-year-old daughter to a coffee shop. She brought…

Posted by David Rosenman on Sunday, November 22, 2015

No trato de ser melodramático; esa era su pregunta. Ella me mostró su proyecto de costura. Yo recordé el día en que nació. Comparamos notas sobre si las parejas en otras mesas estaban en ‘citas’ (a ella le gusta personificar a personas en citas, apoyando su cara sonriente en la mano y  practicando una mirada ideal). Me habló de sus amigos y sus hámsters. La vi comer su sándwich de desayuno y me derretí un poco mientras pensaba en lo mucho que la amo. Me hubiera gustado que no hubiera tenido esa experiencia pasada y que no necesitara armarse de valor para que le brindara la atención que quería y necesitaba.

Antes de irnos, me acerqué a la barra para pedir un bocadillo para su hermano. Cuando regresé a nuestra mesa, había una nota boca abajo delante de mi asiento. Mi hija me dijo que una mujer, antes de salir del café, le había preguntado si yo era su padre y dijo que el mensaje era para mí. Miré a mi alrededor (no había nadie allí) y al ver el papel encontré estas palabras. Este mensaje anónimo fue un refuerzo para mí. Espero que más personas vayan guiadas por la potencia del texto y por la consideración de su autor.

Por favor, no esperen a que sus hijos u otro ser querido pida su atención como la mía hizo, sus hijos tal vez no lo harían. No esperen que nadie dejé una nota para ustedes- tal belleza en este mundo es demasiado rara. Los invito a compartir el regalo de esta experiencia conmigo: opten por estar presentes hoy -aunque sea por un rato- para alguien que ustedes aman. Si usted ve que esto llegue a suceder en algún lugar, consideren dejar una nota, seguro que dejará una impresión.

La carta dice:

«Yo trabajo en una escuela donde muchas hijas no tienen padres y aquellas que sí, nunca en su vida los han tenido mirándolas, oyéndolas y con el 100 por ciento de su atención, tanto como usted lo hizo en una mañana de domingo. Usted no tiene idea del regalo que le está dando a los maestros que son responsables de educarla desde ahora y hasta que se gradúe.»

Roseman dijo que al ver el post de Facebook, la persona que había escrito esa nota lo contactó y saldrán a tomar un café pronto.

La historia fue compartida miles de veces en la red social ya que es capaz de tocar el corazón de la mayoría de las personas. Todos fuimos niños en algún momento y nos identificamos por haber tenido o no la atención de nuestros padres. 

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