Por Alvaro Valenzuela
22 julio, 2016

La mujer había notado que el perro se comportaba de manera extraña.

Cuando Dixie y su marido conocieron a Danny, los doctores le dijeron que tenía un retraso físico y mental. Pero la madre de dos niños adoptados no le importó, apenas vio la sonrisa de este niño supo que sería su hijo y lo adoptó. Danny tenía problemas para hablar, sólo podía decir frases fragmentadas, y sus habilidades motoras no estaban muy desarrolladas.

Dixie y su esposo Edward le entregaban a sus hijos todo lo que necesitaban, sin embargo había una cosa que nunca les permitieron tener: un perro. Pero el destino quiso otra cosa…

La vecina de la familia, Dennie, preparaba perros de rescate y justo estaba trabajando con un perra llamada Saki. Después de completar su entrenamiento la perra iría a cumplir con su trabajo, pero la mujer se dio cuenta de que se estaba comportando extrañamente. Casi todos los días Saki se escapaba del patio y la entrenadora no podía comprender por qué.

Al fina entendió todo: Saki cruzaba la calle para ver a Danny. Ella le saltaba encima y él no paraba de sonreír. Desde ahí adelante la vida de ambos cambió para siempre.

Eran el uno para el otro y la perra todos los días escapaba a ver a su amigo. Era como si Saki supiese que Danny la necesitaba. Y él comenzó a mejorar, su primera oración completa fue «Soy el papá de Saki». De pronto comenzó a hablar, podía ir al baño solo y podía lanzar una pelota.

Finalmente Saki completó su entrenamiento y la organización de rescate requería de sus servicios. Los padres de Danny le suplicaron a su entrenadora que intercediera por ellos y les permitieran conservar a esta milagrosa perra pero dijeron que no. Entonces Dennie les pidió que vieran como Saki transformaba al pequeño Danny. Ahí se dieron cuenta que estos dos amigos debían permanecer juntos para siempre.

Mira esta hermosa historia de amistad en este video:

httpv://youtu.be/Dol-z5wc0B8

¡Ve y abraza a tu mascota!

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