Por Irene Cereceda
11 octubre, 2016

«No puedo ponerlo en palabras. Ella me cambió para siempre».

La historia de un policía en Estados Unidos y una pequeña bebé es completamente enternecedora. Y es que el oficial Kenneth Knox, es un policía que realmente ama lo que hace y que sus buenas acciones traspasan sus tareas laborales. La manera en la que enfrenta sus obligaciones hacen que lo reconozcamos como un hombre de calidad, un profesional que merece la pena ser elogiado.

La vida de Kenneth Knox cambió al cien por ciento cuando atendió el llamado de emergencia de la familia de Ma’Yavi, una pequeña de tan sólo dos meses de edad que estaba a punto de morir ahogada.

Los padres de Ma’Yavi la habían alimentado con cereal y su hija se estaba quedando sin aire. Intentaron reanimarla pero no tuvieron éxito y, cuando llegó el policía, Ma’Yavi ya no estaba respirando.

Sin embargo, Kenneth Knox, dijo que sintió la ayuda de Dios y entendió lo que tenía que hacer y así fue capaz de succionar el cereal de la garganta de la bebé para que ella empezara a respirar de nuevo.

Ma’Yavi, ya fuera de peligro de morir, sonrío a Kenneth y luego comenzó a llorar, llanto que Kenneth describió como música para sus oídos.

Una semana después de esta acción, la madre de Ma’Yavi contactó al oficial para preguntarle si quería ser el padrino de la pequeña bebé. El oficial, emocionado, respondió que sí y ahora llama a Ma’Yavi como «su ángel».

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Kenneth Knox

El oficial asegura que en sus 25 años de servicio el momento en que salvó la vida de Ma’Yavi ha sido su más grandioso logro: «No puedo ponerlo en palabras. Ella me cambió para siempre».

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Kenneth Knox

Ahora Ma’Yavi y Kenneth seguirán unidos de por vida, pues nada más hermoso que tu padrino sea el hombre que salvó tu vida…

Una hermosa historia.

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