“Tomó tres días recuperarme y durante ese tiempo pensé en hacerme un tatuaje para marcar esta experiencia de vida”.

En las delicadas líneas de este diseño se esconde una historia. Un relato doloroso que Joan Bremer decide revivir cada vez que alguien le pregunta al respecto, una narración que ella misma se planteó compartir con quienes vieran la tinta sobre su piel en un esfuerzo por eliminar el tabú al respecto. 

Cuando Joan tenía siete semanas de embarazo comenzó a experimentar dolor, calambres y sangrado. Su médico le dijo que era una pérdida.

Tenía 31 años y la noticia la destrozó, aunque desde que supo que iba a perder a su hijo decidió que se tatuaría algo en su honor.

“Tomó tres días recuperarme y durante ese tiempo pensé en hacerme un tatuaje para marcar esta experiencia de vida”.

-Joan Bremeren declaraciones a Today-

Joan dice que para ella los tatuajes deben significar algo y que aunque fuera doloroso, quería recordar de alguna forma lo que pasó.

Así comenzó a buscar un diseño que ilustrara su situación y se decidió por el que vemos en la imagen: una línea conectando dos corazones.

A los pocos días de la pérdida Joan ya tenía la tinta sobre la piel, diseño que utilizó como pie de inicio para conversar del tema.

“Sé que hay cierto silencio respecto a las pérdidas, pero no estoy avergonzada de que me pasara. Esa era una de las motivaciones para hacerme el tatuaje en primer lugar, creo que realmente es sanar para poder hablar al respecto”.

-Joan Bremer-

Joan agregó que, de llevar un embarazo a término y tener un hijo saludable, agregará un bebé con los colores del arcoíris a su diseño.

Foto: Irene Lasus / Stocksnap.
Foto: Irene Lasus / Stocksnap.

“Los bebés arcoíris son aquellos concebidos tras una pérdida, así como algo bello puede venir tras una tormenta”, comentó a Today. 

Además, dice que si sufre otra pérdida agregará otro corazón al diseño.

¿Qué te parece su tatuaje? ¿Sientes que las pérdidas son un tema tabú en nuestra sociedad?

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