Por Bárbara Samaniego
9 febrero, 2015

Nos gusta pensar que las cosas no están tan mal, pero la verdad es que muchos allá afuera se mueren de hambre.

Los fotógrafos Henry Hargreaves y Caitlin Levin idearon este proyecto para demostrar que el hambre -y el dolor que eso genera- sigue siendo uno de los grandes problemas de la humanidad. Para ello, compararon la dieta de un hombre adinerado con la de un hombre pobre, en diferentes países del mundo. La diferencia es abrumadora. La colección completa de fotografía se encuentra actualmente en exhibición en el centro de arte «Air Circulation» en Brooklyn, Nueva York. Aquí una pequeña muestra del trabajo:

*Todas las fotografías son propiedad de Hargreaves&Levin.

EE.UU en la actualidad:

1

La sensación de hambre ha ido en aumento en este país, donde un 18,9% declaró luchar arduamente para conseguir comprar alimentos el año pasado. En una reciente encuesta de «Feeding America«, el 56% de los encuestados admitió comer alimentos más allá de su fecha de caducidad y el 40%, regar los alimentos y bebidas para que duren más tiempo.

Corea del Norte en la actualidad:

2

Según la ONU, en Corea del Norte más de la cuarta parte de todos los niños son raquíticos, como consecuencia de la desnutrición crónica. Además, 2,8 millones de personas de ese país se encuentran, oficialmente, en necesidad de asistencia alimentaria regular.

Siria en la actualidad:

3

El programa mundial de alimentos de la ONU sigue ofreciendo paquetes mensuales, que incluyen arroz y pasta, a más de 4 millones de personas que viven en Siria y que están desesperados por ayuda alimentaria. Pero la escasez de financiación y los conflictos armados obstaculizan los esfuerzos del grupo.

Francia antes de la Revolución:

4

Mientras que Francia estaba al borde de la quiebra a finales del siglo 18 y los ciudadanos luchaban para conseguir pagar los altos precios del pan, Luis XVI y María Antonieta se deleitaban con sus gustos extravagantes: el chocolate era un verdadero lujo en esos años, pero ellos comenzaba cada día con una taza de chocolate caliente con crema batida y azahar. Ideal.

Antigua Roma:

5

Esas fiestas descontroladas de las que nos hablan los libros de historia, con vino y comida en abundancia, solo fueron disfrutadas por el 2% de la población en la antigua Roma. El resto de los pertenecientes al poderoso Imperio Romano subsistía principalmente a base de mijo, un cereal que los ricos clasificaron como apto solo para el ganado.

Simplemente brutal.

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