Por César Ruiz
17 febrero, 2016

«Me gustaría tener heces y ponérmelas sobre el cuerpo. Me dije, ‘Si van a tratarme como un perro, voy a actuar como uno»’.

Candie Hailey se encontraba en la prisión estadounidense de máxima seguridad situada en Rikers Island y pasó un verdadero infierno ahí. Estuvo tras las rejas más de 3 años, de los cuales, 2 años y un tercio vivió en una celda de aislamiento de poco menos de 2 por tres metros. Ahora intenta librarse del trauma del confinamiento.

Todo empezó a las 6 semanas de haber llegado a esa cárcel. Una discusión sobre quién debía limpiar una ducha molestó a los guardias y enviaron a Candie a ‘The hole’ o ‘El agujero’. Era su primera vez, pero no sería la última.

Un mes después le dieron otros 95 días de aislamiento ya que según los registros, insultó y escupió a un guarda y se resistió cuando fue detenida. Luego otro castigo de 70 días por maldecir a un agente. Más sanciones llegaron después, 40, 30 o 15 días en The hole.

De sus primeros 29 meses en la cárcel, Hailey cumplió unos 27 sola en una celda de 1,8 por 3 metros, con una cama, un wáter y unos cuantos libros para pasar el tiempo. Sólo podía salir una hora al exterior.  Lo peor es que no había sido juzgada por ningún delito y menos aún condenada.

AP
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La historia recogida por AP indica que el aislamiento le cobró factura a Candie. Durante tres años privada de libertad tuvo que ser trasladada en al menos ocho ocasiones a un hospital. Esto debido a 8 intentos de suicidio cometidos mientras estaba en la pequeña celda.  Trató de tragar crema de depilación, pastillas y los químicos de un paquete de hielo instantáneo, se golpeó la cabeza contra una pared e intentó electrocutarse poniendo un cable telefónico en el váter de su celda.

Ahora su historia es un caso de estudio sobre el aislamiento y sus consecuencias. Expertos indican que os funcionarios recurren con demasiada frecuencia al confinamiento solitario para castigar a los reos, sin tener en cuenta los efectos que se producen.

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Investigaciones demuestran que el aislamiento puede ser psicológicamente estresante, sobre todo para presos con enfermedades mental previas. Sin embargo, en Estados Unidos es la herramienta correccional más empleada para mantener el orden.

En el caso de Hailey, para librarse del aislamiento adoptó una estrategia de supervivencia: Actúa y saldrás.

«Me gustaría tener heces y ponérmelas sobre el cuerpo. Me dije, ‘Si van a tratarme como un perro, voy a actuar como uno»’.

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La mujer fue diagnosticada con un trastorno límite de la personalidad, trastorno del estado de ánimo y trastorno de la personalidad antisocial. Por su parte, los psiquiatras que la trataron concluyeron que: Era manipuladora, una falsa enferma, se lesionaba intencionadamente para salir del aislamiento.

«Estoy siendo tratada como una criminal, pero soy la víctima».

-Hailey-

Además en una nota que le mandó a su padre en el verano de 2014 indicó que «No puedo soportar este abuso eternamente… La verdad saldrá a la luz, aunque la muerte me hará libre».

Candie fue detenida por cargos de intento de asesinato tras una pelea con otras tres mujeres. Su juicio terminó el pasado mayo con el veredicto de no culpable. Actualmente intenta liberarse de los traumas sufridos dentro de la prisión aunque no le ha sido nada fácil.

Ahora busca recuperar la custodia de sus hijos, sus prestaciones sociales y se esforzó por cerrar un divorcio que todavía no se ha resuelto. Además se reencontró con sus hermanas menores y su padre pero pronto separó de ellos.

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En cuanto a vivienda ha pasado de un albergue a otro y de una habitación a otra en el Bronx, Nueva York. Ya intentó suicidarse en dos ocasiones y teme que sus problemas no tengan fin.

«Me gusta decir que he estado en el infierno y he vuelto. Mi alma murió pero mi cuerpo está vivo».

-Hailey-

Otra de sus metas es ayudar a que se prohiban las celdas de confinamiento solitario.

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Si algo se puede aprender de esta historia es que el aislamiento como práctica «correctiva» es algo que se debe erradicar de las prisiones pues el ser humano no está hecho para estar solo. Son muchos más los efectos negativos en la personas que los posibles beneficios.

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