Por Andrea Araya Moya
2 septiembre, 2016

Dice que “el demonio salió de él”.

Hace un tiempo, John Coddington (23) conoció a una prostituta llamada Tiffany Williams (32), pagó una noche con ella y, luego de salir por un tiempo, se convirtió en su pareja. Se fueron a vivir juntos y, semanas después, él descubrió que Tiffany usaba el hogar para tener sexo con otros hombres. Fue en ese momento que la golpeó hasta matarla, y sin compasión. Finalmente, cuando notó que su novia agonizaba y se puso a fumar y la observó morir. Sin mostrar emoción alguna.

“Él pudo parar y pedir ayuda, pero no lo hizo. Los golpes fueron demasiados. La observó morir por sus últimos 20 minutos de vida”

-Kevin Brackett, abogado

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York County Sheriff’s Office

Tres días después, John puso el cuerpo de Tiffany en un bolso, lo puso en el auto y lo llevó al Condado de Chester. Luego lo desmembró y lo quemó sin piedad. Además, quemó su ropa y sus pertenencias. Finalmente, la policía dio con su paradero cuando se denunció la desaparición de Tiffany. Fueron hasta su departamento para interrogarlo y preguntarle si sabía donde ella estaba. Él les permitió entrar a indagar y, cuando se encontraron con la sangre, John no tuvo más remedio que confesar el crimen.

John fue llevado a juicio y, mientras se le daba la sentencia, no mostraba una pizca de emoción mientras se disculpaba con la familia de Tiffany. Ni, menos, cuando le dijeron que su condena era de 45 años en prisión. Aunque, sí tuvo las palabras para pedir que se le rebajara la condena a 30 años.

“Pido piedad. La persecución lo hace ver como un monstruo, pero todos los que lo conocen saben que es diferente

-Harry Dest, abogado

La hermana de Tiffany, Megan Williams, lloraba mientras esperaba que le dieran una sentencia estricta. Además, también aseguró que Tiffany era lo único que tenía y que eran muy cercanas. Mientras tanto, el abogado de John, Harry Dest, aseguró que Tiffany provocó que John se involucrara con las drogas como la cocaína y la heroína, además de afirmar que él no tenía antecedentes criminales.

Sin embargo, los policías notaron que John tenía un tatuaje de un demonio en su mano y, cuando le preguntaron qué era, él les dijo que se lo hizo porque “un demonio salió de él”.

Finalmente, John tendrá que pasar su vida en prisión por más de 40 años sin derecho a libertad vigilada. 

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