Por Raúl Cobo
12 agosto, 2016

Que lloren los racistas.

Los Juegos Olímpicos no son solo records, vistorias medallas; son historias humanas que nos llenan de emoción y que nos demuestran una vez más que el deporte es de las pocas cosas que nos hacen convertirnos en una mejor sociedad. Dentro de esas historias, una de las más emocionantes de estos JJ.OO de Río 2016, es lo que ocurrió con la judoka Rafaela Silva.

Comencemos desde el principio…

Rafaela nació hace 24 años en unos de los sectores más pobres y marginales de Rio de Janeiro, en la favela Cuidade de Deus (inspiración de la famosa película de Fernando Meirelles).

Según ella misma cuenta, pasó toda su infancia tentada por los uno de los pocos vicios que te permite la pobreza: la delincuencia.

“Nací en una comunidad que no me permitía plantearme muchos objetivos en la vida. Soy de Ciudad de Dios”

-Rafaela Silva-

 

Quizás, uno de los principales problemas de vivir en un barrio marginal era soportar el aburrimiento, y es por eso que ella empezó a entrenar Judo; aunque en realidad, también lo hizo como una forma de defenderse de los peligros propios de sus calles.

"Gosto daquilo que me desafia. O fácil nunca me interessou, já o impossível sempre me atraiu.

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Más que una diversión, el judo se convirtió en su trabajo y comenzó a participar de variados torneo juveniles, tanto nacionales como internacionales con gran éxito. Tanto así que al cumplir apenas los 19 años viajó a los Juegos Olímpicos de Londres 2012, de la fue eliminada tempranamente.

“Mona, devuélvete a tu jaula le gritaron desde la tribuna aquel día. Y desde las redes sociales, la llamaron Macaco o “la verguenza de la familia”.

“Sólo tenía 19 años, participaba en mis primeros Juegos Olímpicos, deseaba cumplir un sueño y fui descalificada en el segundo combate”

-Rafaela Silva-

Lo más terrible de aquel día, recuerda ella, no fue perder, sino llegar a la habitación de su hotel para hablar con sus familiares y amigos, y allí enterarse de todos los comentarios racistas que había recibido.

Sólo quería hablar con mis amigos, con mi familia, buscar apoyo y un incentivo para seguir, y me encontré con la crítica, con los prejuicios. Nunca había experimentado algo así. Fue muy doloroso.

-Rafaela Silva-

Incluso Rafaela pensó en dejar el Judo ese día. Sin embargo, tiempo después lo meditó y con ayuda de un psicólogo volvió a los entrenamientos, y adivinen..

Sí, fue campeona mundial el 2013…. Y campeona olímpica el 2016

"Pra quem tem fé a vida nunca tem fim."

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Esperen… y no se supone que la “mona” debía estar enjaulada?

Que lloren los racistas, que hoy Rafaela es la que ilumina a todos en Brasil, y en el mundo entero.

“Ver que a una chica que escapaba de las balas perdidas la buscan ahora para tomarse fotos con ella, para pedirle entrevistas, porque ha ganado una medalla en su casa… es muy importante”

-Rafaela Silva-

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