Por Andrés Cortés
27 abril, 2017

Quién lo hubiera pensado…

Unos padres de Oaxaca tuvieron una pequeña hija. A la hora de registrar su nombre en el Registro Civil, un pequeño pero simbólico detalle se los impidió. La disyuntiva se resolvió ante Derechos humanos.

Todo comenzó en el municipio de San Pedro y San Pablo Ayutla Mixe, en el estado de Oaxaca. En esta comunidad, la gran mayoría de su población es indígena Mixe. Con altos índices de pobreza y analfabetismo, los indígenas Mixe viven en una situación de gran marginación.

Vía Google Maps

Po’. Ese era el nombre por el cual decidieron nombrar a la niña, el cual significa “Luna” en mixe. Sin embargo, el Registro Civil estatal negó la petición debido a un pequeño e ínfimo detalle. El apóstrofe.

La negación carece de fundamentos debido a que el idioma Mixe está repleto de apóstrofes.

Vía Diccionario Mixe editado por la SEP

A pesar de aquello, el funcionario del Registro Civil estatal se negó a registrar el nombre de la niña. La solución que dio el hombre fue que, si quería registrar a su hija bajo el nombre de “Po'”, debían ir hasta la capital de Oaxaca, la cual se encuentra a más de 2 horas de viaje en vehículo.

Vía Google Maps

No obstante, la solución otorgada por el funcionario estatal era imposible de realizar para los padres de, hasta el momento, el bebé sin nombre. Sus escasos recursos y el largo trayecto de casi 100 kilómetros, lo hacían imposible.

La impotencia y necesidad de los padres por darle un nombre a su hija los llevó a querellarse ante los Derechos Humanos. La defensoría de Oaxaca explicó que el acto de negación por parte del Registro Civil viola el artículo número 4 de la Constitución, el cuál especifica lo siguiente:

  • Toda persona tiene derecho a la identidad y a ser registrado de manera inmediata a su nacimiento.

Vía derechoshumanosoaxaca.org

Registrar a un recién nacido no solo es importante por un motivo simbólico o de dignidad, sino también de salud. Al no estar registrada en el Registro Civil, no puede optar a servicios médicos ni vacunas que son sumamente importantes durante los primeros meses de vida.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) de México, más de 7 millones de mexicanos hablan al menos una lengua indígena. Un número nada menor.

Reconocer y respetar las lenguas indígenas, junto con su valor cultural en México, aún es una tarea que aún está pendiente. Esperamos que ocurra pronto.

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