Por Francisco Armanet
19 mayo, 2016

“No puedo sentir mi corazón, comí una semilla de Pong”.

Difícilmente has oído hablar acerca del árbol del suicido, pero la verdad es que, después de varios casos de jóvenes que se han quitado la vida ingiriendo sus semillas, la noticia se está haciendo conocida en todo el mundo. Y lo mejor, es que cada día se sepa más de esta letal planta. 

Wikimedia Commons
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Bernard McCalip, un joven transexual decidió suicidarse luego de años de problemas relacionados a su identidad de género. Natosha Anderson, la madre, lo encontró retorciéndose de dolor en el piso del baño.

“No puedo sentir mi corazón, comí una semilla de Pong”, dijo Bernard a su madre cuando ella lo vio. “Él creía que sería una muerte rápida, pero no fue así. El proceso fue lento y doloroso.”, declaró la madre a una cadena de televisión en Chicago, Estados Unidos.

Anderson cuenta que su hijo había comprado las semillas por internet. Las enviaron desde Indonesia a un valor de cinco dólares. Yo nunca pensé que con ellas se quitaría la vida.

Los doctores no pudieron identificar el nombre de la planta y mucho menos conocían los efectos sobre el cuerpo humano. Sin embargo, este no es el único caso.

Los suicidios llevados a cabo ingiriendo semillas de “Pong” como se le conoce al árbol, son más habituales en mujeres. Siete adolescentes, por ejemplo, intentaron suicidarse al consumir una cantidad pequeña de semillas del árbol en la región de Kerala.

En otra ocasión, una joven atleta india sufrió una insuficiencia cardiaca y murió luego de ingerir las semillas en un aparente pacto suicida con otras compañeras de cuarto.

La madre de Bernard hace un llamado a la medicina a investigar más acerca del tema y advierte a la comunidad global sobre los peligros de estas semillas.

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