Por Alvaro Valenzuela
19 agosto, 2015

Esta vez hicieron un pésimo trabajo.

Este reportaje fue originalmente publicado en ProPublica.com una organización de periodismo investigativo sin fines de lucro que ha sido premiada con el Pullitzer y colabora con cientos de medios alrededor del mundo. Fue hecho en conjunto por Justin Elliot, periodista de este medio, y Laura Sullivan de NPR.

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A fines de 2011, la Cruz Roja lanzó un proyecto multimillonario para ayudar a una zona muy pobre de Haití llamada Campeche. Esta había quedado muy dañada tras el terremoto que afectó a este país en 2010, un año antes. El proyecto llamado LAMIKA era construir cientos de hogares permanentes para las personas damnificadas. Hoy, ninguna casa se ha construido en Campeche y muchos de los residentes de este lugar viven en chozas hechas con trozos de metal oxidado de la basura, sin acceso a agua potable, electricidad o saneamiento básico. Cuando llueve sus hogares se inundan y llenan de lodo y agua.

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REUTERS/Swoan Parker

La Cruz Roja recibió una gran donación después del sismo. Casi 500 millones de dólares. La organización ha celebrado su trabajo públicamente pero, al menos en Haití, ha fracasado. Memos confidenciales, correos electrónicos de altos oficiales y las cuentas de una docena de frustrados y decepcionados accionistas muestran que la caridad rompió sus promesas, despilfarró las donaciones y ha hecho alarde de un dudoso éxito en este pobre país. En un principio se prometieron casas para más de 130 mil personas pero en la actualidad el número de hogares construidas en todo Haití han sido seis.

Organizaciones de todo el mundo han luchado por ayudar a Haití después del terremoto, el país más pobre del hemisferio occidental. Pero en Haití quedó demostrado que la Cruz Roja falló. Uno de los principales problemas que tuvo la Cruz Roja en este país fue que pusieron mucha responsabilidad en personas que no podían hablar ni francés ni creolé, señalaron ex empleados y actuales. El 2011, quién fuera la directora del programa Judith St. Fort escribió que el grupo estaba fallando en Haití y que los altos directivos habían hecho observaciones «muy preocupantes» al referirse despectivamente a empleados haitianos. St. Fort, quién es haitiana americana, escribió que escuchó comentarios tales como «es el único que trabaja duro entre ellos» y «los que han contratado no son tan fuertes así que probablemente no deberíamos poner atención a los CV de haitianos».

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Reuters

La Cruz Roja no reveló detalles de como se gastaron los cientos de millones de dólares donados para Haití pero según la investigación hecha por ProPublica menos dinero de lo que se dijo llegó a Haití. La falta de experiencia para montar el proyecto hicieron que la Cruz Roja entregara mucho dinero a otros grupos para hacer el trabajo. Estos otros grupos tomaron un poco de cada dólar para cubrir gastos generales y de gestión. Uno de sus problemas fue la dificultad para comprar los títulos de los terrenos.

“Como muchas organizaciones humanitarias trabajando en Haití, la Cruz Roja tuvo complicaciones con la coordinación del gobierno, disputas sobre la propiedad de la tierra, atrasos de costumbres haitianas, problemas en encontrar trabajadores calificados y con mucha demanda y un brote de cólera, entre otros desafíos», señalaron en la organización.

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Marco Dormino

La directora ejecutiva de la empresa Gail McGovern dijo en un informe que millones de haitianos están más seguros, saludables, más resistentes y más preparados para futuros desastres gracias a la generosas donaciones de la Cruz Roja Americana. Pero no tienen ninguna prueba que lo señale. Incluso dijeron que ayudaron a más de 4.5 millones de personas declaración que hasta Jean-Max Bellerive, el primer ministro haitiano de la época del terremoto, negó.

ProPublica preguntó a la Cruz Roja si podían mostrarles los proyectos que se adjudicaban en Haití para ver los resultados en terreno pero no aceptaron. Entonces ellos viajaron a Campeche para verlo por su cuenta. Esto es una traducción de lo que relatan:

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Ramon Espinosa/AP

«Vendedores callejeros en un barrio polvoriento inmediatamente nos apuntan a Jean Jean Flaubert, la cabeza de un grupo de la comunidad que la Cruz Roja puso como pie de inicio para diseminar su proyecto. Sentados con nosotros en su pequeña oficina de un cuarto, Flaubert y sus colegas comenzaron a hablar muy enojados de la Cruz Roja. Apuntaron a su falta de progreso en el barrio y a los buenos salarios que fueron pagados los trabajadores humanitarios extranjeros. «Lo que la Cruz Roja nos dijo era que venían acá a cambiar Campeche. Cambiarlo totalmente», dijo Flaubert. «Ahora no entiendo el cambio del que hablaban. Creo que en la Cruz Roja están trabajando para sí mismos».

Muchos de los grandes proyectos que tenían como mejoras en caminos, creación de casas o arreglo de infraestructura no ha funcionado como pensaban y todo está detallado en el reportaje completo escrito por ProPublica que deberías leer para que puedas sacar tus propias conclusiones (está en inglés).

Me parece importante saber donde llegan los dineros de las organizaciones a las que se les dona dinero. Tampoco hay que crucificar a esta empresa, ya que cumplen con una gran labor en el mundo ayudando en todo el mundo cuando se necesita pero esta investigación prueba que nadie es perfecto.

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