Por Elvira Vergara
1 octubre, 2015

Cómo un pedazo de chocolate puede cambiar la vida de una persona

Francine Christophe tiene 83 años. Es una escritora y poeta francesa judía. Nació en 1933, año en que Hitler tomó el poder.

Ella se encuentra participando en “HUMAN” un documental que pretende examinar los conceptos de humanidad y qué significa ser humano. En él relata su deportación al campo de concentración de Bergen-Belsen en el norte de Alemania y una hecho increíble  que vivió ahí:

Los deportados “privilegiados” tenían derecho a llevar dentro de una bolsita 2 o 3 cosas pequeñas. La madre de Francine llevó 2 pequeños trozos de chocolate para dárselos el día en que estuviera “hecha un desastre”. De esta manera lograría reanimar a su pequeña hija…

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Sin embargo, la madre de  Francine decidió darle estos preciados pedazos de chocolate a una compañera de prisión que estaba a punto de dar a luz…

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Le dijo su madre…

Afortunadamente la madre y el bebé sobrevivieron. Seis meses después el campo fue liberado y el bebé lloró por primera vez…

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Muchos años más tarde Francine decide realizar una conferencia: “¿Si hubiera habido psicólogos en 1945, cuando volvimos?”, que trataba el cómo habría sido si los sobrevivientes del campo de concentración hubieran tenido asesoramiento psicológico. A esta conferencia asistieron psicólogos, psiquiatras, sobrevivientes, curiosos, etc.

Antes de comenzar la charla, vino una mujer y dijo que era psiquiatra y que tenía algo para Francine Christophe. Metió su mano al bolsillo, sacó un paquete de chocolate y se lo entregó al momento que le dijo: “Soy el bebé”.

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¡Qué increíbles pueden ser las vueltas de la vida!

¡Una historia totalmente hermosa!